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Seminario 2024: Clase 7

Actualizado: hace 3 días

Clase de Carolina Fontán: De Descartes a Freud

Comenta: Camila Musura



RESEÑA:

 

En esta clase, conversamos en torno a qué se entiende por libertad de pensamiento y a si eso es posible para el psicoanálisis, a partir de la clase XVII: Pensamiento censura, del Seminario 16. 

Lacan parte de René Descartes, quien marcó un nuevo modo de pensar acerca de cómo acceder al conocimiento.  En su método se separa de la teología y de sus maneras de acercarse a la verdad.  “Pienso, luego existo” condensa diferentes procedimientos basados en la razón y en dejar de lado lo engañoso de los sentidos.  La duda como método es de lo único que tiene certeza. 

Lacan también hace una lectura de la posición de Georg W. Hegel, al modo de “yo sé que pienso”.  Esto supone que el lugar de la verdad está donde pienso y, a la vez, que sé dónde estoy.  Sin embargo, “yo estoy donde pienso” es una ilusión.  Eso es la libertad de pensamiento.  En la dialéctica del amo y del esclavo Hegel subraya que la libertad es patrimonio de un amo mítico.  Es el esclavo quien realiza la historia y con su trabajo accede al dominio del saber. 

En tercer lugar, ubica el giro que introduce Freud con la idea de “Yo no sé”.  El primer acceso a un saber, como saber desfalleciente supone el inconsciente.  De ese no saber radicalmente olvidado surge el deseo (deseo de saber, deseo inconsciente) que divide al sujeto desde el origen.  Esto también inaugura la dimensión del deseo como deseo del Otro.  Por otra parte, el pensamiento incluye el hecho de que exista lo no representable, eso que está censurado por la prohibición del goce, goce (del Otro) del que no se sabe nada. 

Por último, nos referimos a algunas implicancias en la clínica respecto de lo conversado:  

Es importante pensar la división entre saber y verdad no como un “punto fijo”.  

 La cura no se reduce al agotamiento de las identificaciones del sujeto.  También señala que el analista no debe ser cómplice de su analizante (tal vez, sin saberlo) al sostener su deseo a partir de la demanda.  Es decir, volviéndose “hipnotizado” por mutar en la mirada y la voz de su paciente (identificación del paciente con el analista). 


Carolina Fontán 





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