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Seminario 2024: Clase 3

Actualizado: 13 may

Clase a cargo de Myriam Leguizamón

Seminario anual 2024 De la inconsistencia del Otro al plus de goce  

Reseña de Clase 3 “El objeto a y la vacuola del goce”  

Por Myriam Leguizamón  




Para el psicoanálisis la sublimación es un concepto problemático, según cuenta Ernest Jones; también lo fue para Freud mismo ya que en 1916 destruyó el manuscrito sobre este concepto que debería haber formado parte de la Metapsicología.  

De la mano de Germán García y su texto “La sublimación, los textos de Freud” fuimos ubicando en primer lugar un mojón que permite ordenar las numerosas teorizaciones de Freud a lo largo de su obra en relación a la sublimación. Dice García: “Antes de El yo y el Ello se habla de la sublimación de la sexualidad (desexualización) después será la sublimación de la pulsión de muerte como condición de posibilidad misma del acto sexual”.  

García destaca además que para abordar la sublimación freudiana es necesario diferenciar lo sublime del proceso de la sublimación, las valoraciones del yo de la estructura del valor, la constitución del Superyo en el hombre de la constitución del Superyo en la mujer. Teniendo en cuenta esas diferenciaciones y la articulación que el texto propone de las nociones prínceps tales como la premisa universal del falo, la femineidad, el deseo, el placer y el goce nos acercamos al nudo del problema ¿Por qué la sublimación, cuarto destino de la pulsión, evade, saltea, evita la represión? García a través de un amplio y complejo desarrollo -que seguimos durante la clase- concluye que “la transformación operada por la sublimación se encuentra más allá de la represión (…) puesto que la sublimación es la transformación de una pulsión (parcial) en un valor cultural y supone el goce de esa transformación” (…) por eso la sublimación es el goce de la transformación misma y no se refiere a los objetos transformados” es decir no hay en la sublimación un proceso como por ejemplo la formación de síntomas y un efecto el retorno de lo reprimido”.  

“Porque la sublimación se encuentra en la pulsión y en el yo resuelve de otra manera la oposición entre las valoraciones del yo (libido objetal y sus huellas mnémicas) y la estructura del valor (los valores que vienen del Otro –Superyo) (…) la sublimación pone en banda de Moebius la conexión entre el narcisismo y las pulsiones parciales”   

Con el texto de Massimo Recalcatti “Las tres estéticas de Lacan” ubicamos tres momentos de la enseñanza de Lacan en relación a la sublimación. Primer momento: “Los complejos familiares en la formación del individuo” (1938)  donde sus teorizaciones van del lado del ideal y donde la función simbólica de la sublimación es constituyente de la función del padre “si no es operativa la “sublimación paterna” predomina un pegoteamiento sin mediación entre el sujeto y la madre como factor de muerte”  

Segundo momento, el Seminario 7 (1959/1960) “La ética del psicoanálisis”.  Allí Lacan trabaja la sublimación articulada al das Ding definiendo a la sublimación como la operación por medio de la cual se eleva un objeto a la dignidad de la Cosa y donde rescata la función indomable del resto de goce: “en el Seminario 7 Lacan no toma la vía simbólica del inconsciente estructurado como un lenguaje sino aquella de lo real, de la pulsión de muerte (Todestrieb) y el Más allá del principio del placer”  

Así llegamos al tercer momento, el del Seminario 16 “De un Otro al otro” (1968/1969) dónde Lacan destaca en la sublimación dos vertientes: la sublimación para alcanzar a La Mujer (el amor cortés, idealización del objeto) y la sublimación para alcanzar el goce con la pulsión (el representante de la representación).  

Recorté para la clase la segunda vertiente: ¿cómo se alcanza al goce por medio de la sublimación?  

El recorrido se basó en las afirmaciones y preguntas del propio Lacan. Lacan comenta que Freud nos dice que “Se sublima con las pulsiones” allí se plantea preguntas: ¿Qué sabemos de estas pulsiones? ¿De dónde vienen? Y responde “Del horizonte de la sexualidad que no está en lo más mínimo esclarecido” Allí afirma su posición  “articulé en cambio que en la pulsión interviene lo que se llama en topología una estructura de borde” “Esta es la única manera de explicar algunos rasgos de la pulsión.”  

Surgiendo la siguiente pregunta: ¿cómo el goce de borde se propuso cómo equivalente al goce sexual?  

Responde contundentemente “La relación de la sublimación con el goce en la medida en que es goce sexual, puesto que de eso se trata , sólo se explica por lo que llamaré literalmente la anatomía de la vacuola” 

A continuación, Lacan se esfuerza en explicar esta anatomía de la vacuola a través de las dafnias: “imaginen por un momento esta vacuola como lo que tiene de aparato auditivo una dafnia. Se parece a un minúsculo camarón, pero mucho más simple. En no sé qué le sirve de órgano auditivo, pero a la vez vestibular, es decir equilibrante la dafnia tiene un otolito. La cosa se pone muy divertida si en lugar del otolito ponen un pedacito de metal y a continuación juegan con imanes alrededor”.  

Lacan hace referencia aquí -sin nombrarlo- al psicoanalista Otto Isakower que en un trabajo titulado “Sobre la posición excepcional de la esfera auditiva” (1939) relata una experiencia para comprobar la función equilibrante del otolito de la dafnia y no la supuesta función auditiva. Para confirmar que los otolitos no tenían una función auditiva sino de estabilización y equilibrio reemplazan la arena que las dafnias luego de sus mudas se esfuerzan en tomar muy rápidamente del medio para llenarse nuevamente y no desestabilizarse con polvo de hierro y usando imanes comprueban que la función del otolito es la de mantener el equilibrio.  

Lacan toma esa experiencia que leyó y homologa el polvo de hierro que ingresa al otolito, con el objeto a. “el objeto a desempeña este papel respecto de la vacuola (…) es lo que cosquillea en el interior de das Ding”. Algo del mundo exterior, hierro en la experiencia de Isakower, objeto a en Lacan se incorpora a través de una estructura: otolitos en la dafnia, vacuola de goce en Lacan por medio de la cual el exterior y el interior se conectan. Otro modo de nombrar lo éxtimo.  

Lacan concluye la clase diciendo que la metáfora  del objeto a en la vacuola se debe desarrollar más ya que “el objeto a tiene más de una forma como enuncia Freud en su análisis de la pulsión (…)” llegamos a enunciar cuatro: el objeto oral, el objeto anal, el objeto escoptofílico y el objeto sadomasoquista ¿Cuál es ése? Anuncia y anticipa de ese modo que la próxima clase se tratará de la perversión.  



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