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Clase 9: El witz como medio de placer

  • 13 jul
  • 5 min de lectura

Actualizado: hace 1 día

Enseñante: Pablo Rosas




Propuesta:


En "Función y campo de la palabra y del lenguaje en psicoanálisis" (2005), Lacan se refiere a El chiste y su relación con lo inconsciente de Freud (2001; 2012) como "la obra mas incontrovertible por ser la más transparente donde el efecto del inconsciente nos es demostrado hasta los confines de la finura." (Lacan, 2005: 259).


La propuesta de la clase consiste en utilizar la perspectiva indicada por J. A. Miller en El ultimísimo Lacan (2013) para abordar lo referente al witz en Función y campo... Si bien Miller sostiene que no hay que considerar los términos "primer Lacan" y "último Lacan" como si una teoría superara a la otra, elucida dos concepciones ciertamente distintas sobre el inconsciente en los dos momentos de la enseñanza lacaniana. Por consiguiente, el sentido de la clase será trabajar el witz más allá de la construcción significante, el aspecto lingüístico que Lacan lee en este escrito freudiano y tomar el aspecto económico, la función del placer y del goce. Para ello, me referiré explícitamente al Capítulo 4 de El chiste y la relación con el inconsciente (2012).


Bibliografía


Freud, S. (2001) "El chiste y su relación con lo inconsciente". En Sigmund Freud. Obras completas. Volumen 8, Amorrortu editores, pp. 113-133.

Freud, S. (2012) "El chiste y su relación con lo inconsciente". En Sigmund Freud. Obras completas, Buenos Aires, Siglo XXI, pp. 1094-1106.

Lacan, J. (2005) "Función y campo de la palabra y del lenguaje en psicoanálisis". En Escritos I, Buenos Aires, Siglo XXI.

Massota, O. (2000). Lecciones de Introducción al Psicoanálisis. Gedisa, pp. 45-46.

Miller, J. A. (2013) "Capítulo 3: Historización". En El ultimísimo Lacan, Paidós, pp. 43-44.

Miller, J. A. (2004) Lectura del Seminario 5 de Jacques Lacan, Instituto Clínico de Buenos Aires / Paidós, pp. 33-34.

Miller, J. (2005). Introducción al método psicoanalítico. Eolia-Paidos, pp. 128-134.


Reseña:


Comienzo la clase sosteniendo una premisa que se mantiene imperturbable tanto en la obra de Sigmund Freud como en la de Jacques Lacan: la condición insustituible de la praxis psicoanalítica basada en el caso por caso, en la singularidad absoluta y en la transferencia. Si el psicoanálisis tuviera una música, propuse que sería "La música del azar", título de la célebre novela de Paul Auster. En una entrevista, Auster afirmaba una frase ingeniosa: “En literatura no hay genios precoces [...] porque para dominar el lenguaje hace falta que pase mucho tiempo”. Si bien la frase resulta persuasiva, me permitió introducir una pregunta sobre si aquello que atañe al lenguaje es puramente evolutivo o si, por el contrario, persiste en él algo no evolutivo desde la infancia.

El objetivo central de la exposición fue abordar el chiste (Witz) en el escrito lacaniano Función y campo de la palabra y del lenguaje en psicoanálisis, utilizando como brújula la perspectiva propuesta por Jacques-Alain Miller en El ultimísimo Lacan. La apuesta consistió en ir más allá de la construcción significante y la lectura lingüística que el primer Lacan realiza de la obra freudiana, para rescatar el aspecto económico: la función del placer y del goce.

Para situar el punto de partida, leí directamente el pasaje de Función y campo donde Lacan afirma que El chiste y su relación con lo inconsciente es la obra más incontrovertible y transparente de Freud, pues nos revela el rostro del Witz (el ingenio) en la ambigüedad del lenguaje. Allí, Lacan destaca cómo la actividad creadora devela su gratuidad absoluta y cómo su dominación sobre la realidad se expresa en el reto del sinsentido, mediante una gracia que simboliza una verdad que no dice su última palabra.

Para orientar la trama teórico-clínica, recurrí a Oscar Masotta, quien señala que el psicoanálisis comienza propiamente cuando la palabra no remite a lo que quiere decir, sino a otra cosa. Ilustró esto con el "operador tero" —ave que pone los huevos en un lado y canta en otro—. Así, en la Joven Homosexual, el término niederkommen significa tanto «tirarse abajo» como «parir», revelando que arrojarse a las vías respondía al deseo de dar a luz. Lo crucial de Masotta es el paralelismo: así como la palabra no conduce linealmente al significado, la pulsión tampoco conduce fijamente al objeto, reintroduciendo la dimensión pulsional.

A continuación, examiné la lectura de Miller sobre el Seminario 5. Miller advierte cómo Lacan desplazó la función económica del placer freudiano (ahorro de gasto psíquico) para acentuar la técnica significante y la función transindividual del inconsciente, donde el placer del chiste requiere del Otro. Frente a ello, Miller invita a retomar el capítulo IV de Freud sobre la psicogénesis del Witz. En el balbuceo infantil (bu-bu-bu) opera un placer puramente lúdico y directo entre significante y goce, sin mediación del Otro salvo el soporte afectivo de la sonrisa materna. Si bien el primer Lacan privilegió la satisfacción del reconocimiento en el significante, el último Lacan retornará a ese cortocircuito primario entre significante y goce.

En la mecánica de esta agudeza, Freud explica que la ganancia de placer surge del ahorro de trabajo psíquico: al acomodar la postura al sonido y no al sentido, se provoca un alivio mental mediante un cortocircuito de representaciones distantes. Ilustré este mecanismo con el tango Grisel cantado por Spinetta y Páez, donde al alterar la fonética («en lo que he sido» por «enloquecido») se desplaza el presente del vivir al pasado del ser; sin embargo, al complejizar el pensamiento en lugar de abreviarlo, evidencia la tensión con el ahorro freudiano. Asimismo, recordé a Ricardo Piglia, quien ante la pregunta sobre qué libro llevaría a una isla desierta respondió: "Un libro que enseña a hacer botes de madera". El verdadero humor opera disparatando el sentido donde antes se montó una lógica razonable.

En esa misma línea freudiana, el niño juega con las palabras sin someterse a la lógica hasta que la crítica racional lo prohíbe. El Witz adulto nace para liberar ese placer del disparate reprimido, empleando el sentido como "fachada" para burlar la censura. Se articula así el «placer previo»: un placer menor derivado del juego formal que desencadena la liberación de un goce mayor.

Para abordar la trama entre sentido y satisfacción, recurrí a la Introducción al método psicoanalítico, de Miller. El grito infantil es sonido y goce puro hasta que la sanción materna lo transforma en llamada significante, perdiéndose el goce original. Para dar cuenta de ese residuo, Lacan introduce el objeto a y el «sentido gozado» (sens joui). El síntoma no es solo un mensaje semántico, sino un vehículo de goce parasitario. Por ello, en Televisión, Lacan privilegia la letra sobre el significante: la letra produce un efecto de goce autista. En la última enseñanza, el inconsciente se concibe como el cifrado de un goce que repite el Uno.

Finalmente, para articular esta temporalidad, cité a Germán García (Variaciones sobre la psicosis), quien apela a la metáfora del "bloc maravilloso" y la máquina de coser Singer: la aguja pulsa siempre en el mismo lugar (el inconsciente fuera del tiempo) mientras la tela se desplaza creando la cadena (el preconsciente). El inconsciente no está en el tiempo, sino que es su causa

La clase finalizó luego de una serie de comentarios y aportes de los miembros del APSaT referidos a los principales puntos de la exposición.


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