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Clase 11: El tiempo del sujeto

24 ago
4 min de lectura

Actualizado: 22 sept

Enseñante: Verónica Rios




Argumento:


J. A. Miller afirma que el inconsciente según el primer Lacan es historia: “Lo que enseñamos al sujeto a reconocer como su inconsciente es su historia”. La historia del sujeto es el nombre del proceso analítico, y se constituye en la continuidad intersubjetiva del discurso. Pero cuando se trata de ir más allá de lo simbólico, hay que redefinir qué relación con lo real conlleva esta definición del inconsciente en tanto historia. Entonces, cómo pensar nuevamente los resortes de tiempo en la experiencia analítica. Y con ello el lugar del analista y sus intervenciones. Propongo recorrer algunas puntualizaciones acerca del problema del tiempo en Freud y en Lacan, tomando como eje de lectura el capítulo “Historización” de "El ultimísimo Lacan” de J. A. Miller. Seguir la operación de superposición de textos del Lacan de 1953 en tensión con su última enseñanza.

Tomaré como referencia un párrafo de la página 276 de “Función y campo”: “El autor de estas líneas ha intentado demostrar en la lógica de un sofisma los resortes de tiempo por donde la acción humana, en cuanto se ordena a la acción del otro, encuentra en la escansión de sus vacilaciones el advenimiento de la certidumbre, y en la decisión que la concluye da a la acción del otro, a la que lo incluye en lo sucesivo, con su sanción en cuanto al pasado, su sentido por venir.

Se demuestra allí que es la certidumbre anticipada por el sujeto en el tiempo para comprender la que por el apresuramiento que precipita el momento de concluir, determina en el otro la decisión que hace del propio movimiento del sujeto error o verdad”.


Bibliografía:

Lacan J., Escritos, Tomo 1, “Función y campo de la palabra y del lenguaje en psicoanálisis”. Páginas de referencia (249,250, 251, 276). “Respuesta al comentario de Jean Hyppolite sobre la Verneinung de Freud”. Otros escritos, “Prefacio a la edición inglesa del Seminario 11”.

Miller J. A, El ultimísimo Lacan. Cap 3 "Historización". Silet, cap. 14, Fijación de goce.


Reseña:

Por Verónioca Ríos


Me interesa recortar, para esta breve reseña, las intervenciones del analista y su formulación en la llamada “última enseñanza” de J. Lacan, en tensión con el primer momento de su enseñanza.

Es precisamente en los Escritos, en “Función y Campo…” de 1953, donde Lacan define el inconsciente como el capítulo censurado de la historia del sujeto. Se trata de ubicar que el tiempo de ver, comprender y concluir, es el modo temporal en que el sujeto se relaciona con la verdad censurada de su historia. Refiere Lacan: “Lo que le enseñamos al sujeto es a reconocer su historia”. Esta orientación para la intervención del analista, no tendrá el mismo peso en la última enseñanza. Durante el primer período encontramos la primacía de lo simbólico y sus consecuencias en cuanto a que todo es significantizable. La historización parece todopoderosa, como si lo real fuese capaz -a través de “lo verdadero”- de desaparecer por completo, sin resto. En contraste, Lacan refiere en la “Respuesta al comentario de Jean Hyppolite sobre la Verneinung de Freud” que la alucinación del “hombre de los lobos” -donde lo real supera lo verdadero- es un acontecimiento sin historia. Tampoco obedece a las leyes del lenguaje, no hay conexión ni sustitución significante.

Se distinguen dos campos: de un lado el inconsciente, la represión y el retorno de lo reprimido, con retroacción significante, en la misma retroacción de la historia. Se trata de subrayar que en la alucinación hay una interrupción, no hay una conexión entre S1 y S2, lo cercenado en lo simbólico retorna en lo real, es inhistorizable. Por lo tanto, hay un tiempo que tiene que quedar ubicado del lado de la historia. No solamente es el tiempo lógico sino también el tiempo que se vive en la continuidad de la existencia.

Del otro lado, el de lo real, hay un extratiempo.

Hay que diferenciar la rememoración del lado de la histeria, de lo que Lacan llama reminiscencia, con su correlato de sentimiento de irrealidad. El sostén de la reminiscencia significa que el sujeto no puede elaborar una verdad a partir de la experiencia. La alucinación muestra que no sucede en el lugar del Otro, no hay Otro, hay un uno solo, cortado del Otro, fuera de lo simbólico.

En los ‘Otros escritos’, en “El prefacio a la edición inglesa del Seminario 11”, de 1976, Lacan comienza diciendo que: “Cuando el (…) espacio de un lapsus, ya no tiene alcance de sentido (o interpretación), solo entonces uno está seguro de estar en el inconsciente. Uno lo sabe uno mismo”. Se trata de un S1 que no representa al sujeto para otro significante, ya no hay alcance de sentido. En este terreno se trata de lo que no está dirigido al Otro. Este breve escrito redactado después de dictar el Seminario 23, es una referencia que propone Miller para poner en tensión con la primera enseñanza de Lacan, localizando una perspectiva que va del Lenguaje a lalengua, del SsS al Uno solo, del inconsciente transferencial al inconsciente real.

Las intervenciones hacen resonar lo real, aquello que se vuelve irreductible para un particular -ningún universal- y que, en términos de goce, positiviza una marca más allá de la verdad mentirosa.


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