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Clase 5: Función de la supervisión

  • 4 may
  • 2 Min. de lectura

Actualizado: 5 may

Enseñante: Verónica Ortiz


PROPUESTA:
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Pág. 242 y 243 “Los jóvenes analistas que se dejasen, sin embargo, imponer por lo que este recurso implica de dones impenetrables, no encontrarán nada mejor para dar marcha atrás que referirse al éxito de los controles mismos que padecen. Desde el punto de vista del contacto con lo real, la posibilidad misma de estos controles se convertiría en un problema. Muy al contrario, el controlador manifiesta en ello una segunda visión (la expresión cae al pelo) que hace para él la experiencia por lo menos tan instructiva como para el controlado. Y esto casi tanto más cuanto que este último muestra menos de esos dones, que algunos consideran como tanto más incomunicables cuanto más embarazo provocan ellos mismos sobre sus secretos técnicos.

La razón de este enigma es que el controlado desempeña allí el papel de filtro, o incluso de refractor del discurso del sujeto, y que así se presenta ya hecha al controlador una estereografía que destaca ya los tres o cuatro registros en que puede leer la partitura constituida por ese discurso.

Si el controlado pudiese ser colocado por el controlador en una posición subjetiva diferente de la que implica el término siniestro de control, (ventajosamente sustituido, pero sólo en lengua inglesa, por el de supervision), el mejor fruto que sacaría de ese ejercicio sería aprender a mantenerse él mismo en la posición de subjetividad segunda en que la situación pone de entrada al controlador.”

El buen uso del dispositivo de la supervisión implica la profundización de varios términos basados en la enseñanza de Lacan, según la cual la estructura -en sus aspectos lógicos- está en lo real. Quedan así planteadas una barrera entre lo esotérico y lo exotérico, ubicada la función del tercero y la necesidad de preservar el lugar del deseo del psicoanalista.

¿Qué diferencia el relato del caso al modo de una reseña de aquel otro que apuesta a funcionar como soporte de aquello que podría enseñar algo? Así, quien supervisa puede ocupar el lugar del garante de la norma o el lugar de recibir lo nuevo en una práctica.

Hay dos tipos de solución institucional: la que cuenta con el tercero en todos los niveles y la que cuenta hasta cuatro. La que prefiere el saber del analista por sobre el deseo del analista en un intento- advertido o no- de sostener la figura de un sujeto que escaparía a la equivocación del sujeto supuesto saber.

Se trata de darle al control el lugar y el uso que le corresponde. La supervisión que nos hace falta es la que encuentra el medio para ser situada de la buena manera, que sabe siempre preservar, más allá del espejismo del suplemento de saber, el lugar del deseo del psicoanalista.


Bibliografía sugerida


Lacan, J.: Escritos 1, “Función y campo de la palabra y el lenguaje en psicoanálisis”.

Freud, S.: Obras completas, Tomo XII “Consejos al médico en el tratamiento psicoanalítico” y Tomo XXIII “Análisis terminable e interminable”, Amorrortu, Bs. As.

Miller, J.-A.: El banquete de los analistas, Capítulo “El fin del análisis”, Paidós, Buenos Aires, 2000.

Laurent, E.: “El buen uso de la supervisión”, de 2002, artículo on line.

Roudinesco, E.: Lacan, Fondo de cultura económica, Argentina, 1994.


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