Clase 3: La crítica a las intervenciones imaginarias
- 7 abr
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Actualizado: 23 abr

Enseñante: Virginia Gilardi
Crítica a las intervenciones imaginarias
Pág 240 (p 243. Edición nueva) “Se concibe entonces cómo esta agresividad puede responder a toda intervención que, denunciando las intenciones imaginarias del discurso, desarma el objeto que el sujeto ha construído para satisfacerlas. Es lo que se llama en efecto el análisis de las resistencias, cuya vertiente peligrosa aparece de inmediato. Está señalada ya por la existencia del ingenuo que no ha visto nunca manifestarse otra cosa que la manifestación agresiva de las fantasías de los sujetos.”
Propuesta
A partir de ubicar lo que refiere al momento y características de la palabra vacía en el escrito “ Función y campo de la palabra y del lenguaje en psicoanálisis”, me interesa señalar los efectos de las intervenciones en el discurso que se manifiestan como agresividad en el contexto de un análisis. Contando con la palabra como único medium para el psicoanálisis me referiré a lo que acontece cuando el analista interviene, interpreta dirigiéndose al modo como en que el yo se satisface en los objetos y modalidades que ha construído y lo sostienen por la vía de la configuración narcisista. Esto ha devenido en lo que se conoce como desviación hacia el análisis de las resistencias. Me interesa referirme al concepto de satisfacción de la pulsión, la libido freudiana, el goce en la vertiente imaginaria donde se despliega la palabra vacía. Ampliaré lo referente a la agresividad en su diferencia con la agresión, conceptos a los que Lacan ya se había referido con anterioridad en el también llamado Discurso de Roma.
Reseña
Por Virginia Gilardi
El párrafo sobre el que se hicieron los comentarios en esta tercera clase corresponde al apartado “Palabra vacía y palabra plena en la realización psicoanalítica del sujeto”, lo que nos señala de entrada el compromiso del sujeto en el discurso. Se trata entonces de la palabra en la experiencia analítica.
Lacan distingue, en este primer momento de su enseñanza, una palabra vacía que se despliega en el eje imaginario, donde la constitución del yo depende de la instancia de un otro. Ahí se multiplican los impasses del narcisismo y los objetos a los que el yo está alienado, identificado y que lo sostuvieron a lo largo de su historia.
Por otro lado, señala una palabra plena que transcurre en el eje simbólico, el campo de la intersubjetividad y el reconocimiento del sujeto y su palabra.
Con anterioridad a este escrito Lacan había pronunciado su conferencia “Lo simbólico lo imaginario y lo real”, con la que inaugura lo que conocemos como su ‘retorno a Freud’. Lacan sostiene estas tres instancias con sus posteriores relecturas hasta el final de su obra.
Me interesó situar la observación de Lacan en este escrito y retomada por Miller en “Silet”, donde refiere que sobre lo real del goce propiamente dicho no hay nada para hacer en la dialéctica de un análisis. Se entiende que la mención al goce puede referirse a lo que Lacan señala como factores psicofisiológicos, en la conferencia mencionada.
Retomo lo que formula Freud cuando hace del yo el depósito o reservorio de la libido y propongo pensar que, en este momento inicial de su enseñanza, es en el registro imaginario donde Lacan puede ubicar aspectos en relación al goce.
En este sentido, en el eje imaginario es donde el goce, la libido, acompaña a la palabra -palabra vacía- para sostener al yo imaginario en tensión permanente con el otro simétrico quien pretende sustraer su goce.
Lacan se refiere a la desposesión por otro del yo y su ser imaginario, fuente de toda frustración y origen de la agresividad. Un otro que goza en su lugar.
No hay respuesta adecuada allí donde -por la vía de los consejos, adaptaciones a la realidad- se quiere operar donde el goce acompaña a la palaba. El sujeto tomará con rechazo toda intervención que señale su equivocación.
Es en el escrito “La agresividad en psicoanálisis” donde Lacan advierte sobre los contragolpes agresivos a la caridad de los analistas por parte de los analizantes cuando aquellos no se desprenden de las pasiones más comunes. La regla propuesta en el análisis le deja adelantarse en una intencionalidad ciega que incluye una ignorancia de la que desconoce los límites.
Lacan señala un orden de satisfacción ignorado, por lo cual no alcanzan las intervenciones en términos de realidad adaptativa, consejos convenientes sobre los objetos y satisfacciones que el sujeto ha construido.
En el capítulo sobre los paradigmas del goce, en el texto “La experiencia de lo real en la cura psicoanalítica”, Miller también señala que el goce propiamente dicho, el goce imaginario, no es intersubjetivo, es intra subjetivo, no es dialéctico y siguiendo a Lacan afirma que es permanente, estancado, inerte.
En el momento en que alguien consulta, algo de esto fracasa, pero se ignora la satisfacción en juego ahí. Con esto tendrá que vérselas el analista, haciendo operar la transferencia e incluso interviniendo eventualmente con su silencio que -aún con la palabra- lo sostiene.
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Bibliografía
Lacan J.,: Escritos, Tomo 1, “ Función y campo de la palabra y del lenguaje en psicoanálisis”
Lacan J.,: Escritos, Tomo 1 “ La agresividad en psicoanálisis”
Lacan J. De los nombres del padre. “Lo simbólico, lo imaginario, lo simbólico y lo real”. Paidós, Bs. As. 2005
Freud,S.: Obras completas, Volumen XXI “ El malestar en la cultura
Miller J. A ; Silet . Paidos.
Miller J A. : La experiencia de lo real en la cura psicoanalítica.Cap XIII. “ Los signos del goce”
García,G. : Fundamentos de la clínica analítica, Otium ediciones, Tucumán




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