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Clase 13: Comentarios sobre el Acontecimiento Freud

Enseñantes: Verónica Ortiz y Félix Chiaramonte

 




Algunos comentarios a partir de párrafos extraídos de la clase X, “Las tres matrices”:

Por Verónica Ortiz

 

PÁRRAFO 1- p. 148 Si lo indiqué tan rápido como lo hice, se debió, a decir verdad, a que ya se había construido cierto grafo con, no la hipótesis, sino lo inscribible, y por lo tanto lo tangible, que hace que el propio a bien pueda no ser más que el efecto de la entrada de la vida del hombre en el juego. / Pascal nos advirtió al respecto en términos que sin duda no se formulan expresamente. “Ustedes están comprometidos”, indica, y es verdad.

 

Nadie eligió nacer. Nadie eligió la entrada en el lenguaje. Ningún humano, como tal, la ha podido evitar. Es decir, estamos comprometidos, lo sepamos o no. A eso llamamos trauma. Y cada uno instauró cierta defensa ante ese real, defensa a perturbar en el análisis si buscamos un cambio en la economía de goce.

En el curso de Germán García acerca del trauma, y en relación a la práctica del análisis, afirmaba que “el problema, si estamos situados en el lenguaje, es con qué anzuelo pescar eso que, si bien está relacionado con lo simbólico, lo está en términos de exclusión. Lacan dice que lo único que puede suplir esa energética es lo que llama real, y es ahí donde coloca el trauma, en ese lugar. ‘El analizante dice lo que cree verdadero, pero lo verdadero él lo ignora, imagina que lo verdadero es el núcleo traumático, pero eso no existe.’ Efectivamente, subraya Lacan, lo que hace real el trauma es lalengua a la que cada uno se aferra. El trauma no es un hecho sucedido, sino un real articulado en un lenguaje. Solamente puede cambiar si se fuerza ese lenguaje de manera tal que su sentido imaginario cambie.”

 

Volviendo al párrafo de Lacan hayamos una cierta definición del a, basada en la referencia a Pascal: es “el efecto de la entrada de la vida del hombre en el juego”. Acá hay un juego con la consonancia en francés de jeux, juego y Je, yo (sujeto).

 

Además de la decisión de Lacan de intervenir al sesgo con su referencia a Pascal en un contexto histórico revolucionario, hay también lo que Lacan llama una “preferencia”, la que enunció desde la primera clase: “Un discurso sin palabras”. Apartándose  de lo que considera el punto ciego de la religión y también a diferencia de la filosofía, Lacan busca apoyo no ya en la palabra sino en la escritura. Anuncia “Buscaré la trama de esta escritura radical en la lógica matemática.” Al respecto sostiene: “El dios de Pascal no debe en ningún caso ponerse en discusión en el plano de lo imaginario, porque no es el dios de los filósofos. No es siquiera el dios de ningún saber. Como escribe Pascal, no sabemos lo que es, por supuesto, ni siquiera si es.”

 

En Un esfuerzo de poesía [p. 221] Jacques-Alain Miller propone que si hacemos la historia de Dios podremos seguir un progresivo marchitamiento del Otro. Y comienza por el Dios de Pascal, que él llamaba “el Dios de Abraham, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob”. Miller hace ese recorrido que podemos leer resumido en los siguientes párrafos p.224: “[…] cuando, en el lugar del Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, se hizo surgir al Dios del filósofo, al Dios que calcula, no hubo más que un paso hasta llegar a Dios ha muerto. Incluso nos percatamos de que ese Dios de los filósofos ya era un Dios muerto, porque era un Dios de puro significante. La definición misma del Dios de los filósofos implicaba que lo que no es significante se irá a pasear a otro lugar. El objeto a -para llamarlo por su nombre lacaniano -, el condensador de goce, no tiene cabida en el Dios de los filósofos. Por ello, este Dios calculante - necesario, en Descartes para poder calcular- no estaba en condiciones de exigir ni de recibir ese a que habría podido darle vida.

En este punto nos damos cuenta de que, antes del discurso de la ciencia, lo que llamábamos por el nombre de Dios estaba irrigado por la libido. A eso se llamaba el ‘Dios vivo’".

 

Por otra parte, acerca del recurso a la escritura, que implica la lógica matemática, algunas consideraciones de E. Laurent en su artículo “El uso fecundo de la lógica” (1994).

-“No hay que engañarse con respecto a la función de la lógica en la enseñanza de Lacan. Acude a la lógica contra el logicismo, contra cualquier proyecto que busque evitar la división que introduce en el pensamiento el goce como tal, que siempre está en una posición de rechazo del pensamiento.”

-         “Con la demostración de que, en cualquier sistema formal, aun en la aritmética, hay enunciados que no se pueden demostrar, Gödel alivió a todos los matemáticos del proyecto infernal de Hilbert, que se proponía la reducción de las matemáticas a una deducción, a un programa formal, consistente […] que permitiera darle a cualquier problema, a cada problema, a todos los problemas habidos y por haber, una solución formal, o sea, calculable a ciegas, mecánicamente.”

-         “La lógica actual se dedica a cambiar los juicios universales invalidados por la prueba de Gödel por algoritmos probatorios. Esto es excelente para el psicoanálisis […]”

-         “Prescindir de los ideales es saber también que el Otro tampoco sabe lo que hay que hacer”. […]

 

PÁRRAFO 2- p.149 En otras palabras, para captar lo más rápidamente posible lo que estoy diciendo, desde que se instala la mesa de juego, [...] el sujeto, antes de ser pensante, es primero a. Y sólo después se plantea la cuestión de enlazar esto- que piensa-. Pero no hubo necesidad de pensar para estar fijado como a.

 

¿Qué es esto de que el sujeto está fijado, desde su constitución misma, desde su emergencia primera, está fijado como a? Creo que podemos recurrir al capítulo XIV del curso de Miller que llevó por título Los signos del goce [1986/87] en aquellas páginas que explica, entre otras cosas,  las operaciones lacanianas de constitución subjetiva, la alienación y la separación.

En este capítulo la hipótesis de Miller es que el síntoma, escrito con la letra sigma, es lo que hace insignia. ¿Y a qué llama insignia? A la articulación, al enroque, de dos términos: el rasgo unario y el a. ¿Qué escribimos cuando escribimos $?

1- El $ del significante, el $ como un significante en menos, como conjunto vacío, es decir, bajo el dominio del significante, para que pueda decirse no hay (elementos en el conjunto). Tomarlo como un vacío significante introduce la necesidad de un significante que venga a colmar ese vacío, esa marca primera: el S1, la identificación freudiana, decimos que el sujeto está representado por él. Deducimos la necesidad de una representación con un significante proveniente del Otro. En palabras de Lacan se trata de la alienación del sujeto en la identificación primera que forma el Ideal del yo, que aquí es representación.

2- Un segundo valor del $, el $ del goce. En la vertiente del goce también encontramos el menos y un llamado a colmar la pérdida. Si el $ del goce se escribe con una barra es porque está designado en tanto vacío de goce. No solo el Ideal colma al sujeto.

Entonces encontramos escritas en la anotación $, las dos vertientes de la insignia: S1 y a.

 

Además esto mismo es aplicable al concepto de Otro: es el lugar del significante pero también es el cuerpo, el Otro como cuerpo, en tanto “desierto de goce”.

 

Para entender mejor esto último, podemos hacer uso de La fuga del sentido, también de Miller, donde se pregunta ¿de dónde viene el Otro?

Para que el Otro pueda inscribirse, pueda nacer, hay un menos que viene a afligir al goce.

 

                                            Uno                                     Otro

 

                                               J                                           A

                                              (-)                                          x

 

 

En distintos momentos de la enseñanza de Lacan podemos ubicar la incidencia de este menos: 1) por la vía de la prohibición (del incesto) 2) por el significante como tal, por el lenguaje, inconsciente, división subjetiva 3) por el hecho mismo de la sexuación: por el solo hecho de que el sujeto es de un solo sexo sufre una pérdida de vida. No representa el todo de la vida, necesita un complemento. El sujeto debe buscar – en el campo del Otro- un objeto que reemplace esa pérdida.

 

Para entender la frase el a bien pueda no ser más que el efecto de la entrada de la vida del hombre en el juego, repasemos los esquemas de alienación/separación

 

 

                        $                          S1                              S2                alienación

 


                                                      A                            S1S2             separación

 

Sujeto del significante, operación de representación, un significante (S1) representa un sujeto para otro significante (S2), Otro significante, el lenguaje, falta en ser.

Sujeto del goce, operación de identidad, “soy a”, Otro del cuerpo, desierto de goce, ser.

Y, si enlazamos a su vez lo que queda atrapado en ambas intersecciones, obtendremos la insignia S1/a. El síntoma, como lo que hace insignia, implica algunos significantes, el costado descifrable y una satisfacción pulsional en juego. Una cara significante y una cara de goce.

 

No se trata en el análisis de fomentar la identificación, la alienación del sujeto. Más bien todo lo contrario. Primero saber a qué significantes nos hemos alienado. El deseo del analista es alcanzar la mayor distancia posible entre el S1 y el a. Con cada significante amo que se repite, hay una iteración de goce y con ello cierto desgaste, cierto vaciamiento, no solo de la significación sino también cierta cesión de goce, se cede goce. Los efectos propiamente analíticos no tienen que ver con la alienación, que sería más bien el modo en que el análisis encuentra al sujeto: en la captura de sus identificaciones alienantes. Se trata también de la separación. Lacan juega con el latín se parare: parirse. En su artículo “El tratamiento de lo imposible de decir” E. Laurent, lo aborda como figura de lo separado, en tanto que desecho. El texto finaliza así: “[…] como figura de lo separado, del santo en tanto que desecho. Así, el fin de la experiencia está más allá del agotamiento de los recorridos posibles. Es mostración actual de lo que no puede decirse. Es en estos términos que en su tratado lógico filosófico el imperativo de Wittgenstein ha podido ser traducido por «eso que no se puede hablar es necesario callarlo». Por otra parte en la segunda parte de su obra, el sostendrá que ese punto precisamente puede ser objeto de una manifestación estética o religiosa. Esto que nos enseña éste aforismo pudo ser formulado anteriormente. Lo ha sido por Georges Bataille bajo la forma siguiente: «Dios es una puta». El análisis es el que sabe que la experiencia interior de Bataille y la de Wittgenstein designan el mismo punto abordado por dos sujetos de estructuras diferentes. Todos los sistemas de representaciones o de proposiciones, ya sean Dios o el Mundo, son en su centro el ocultamiento de un goce del viviente que no puede decirse. De ahí que no hay ninguna psicoterapia posible, sino estilos de decir.”

 

 

Para concluir y dejarle la palabra a Félix Chiaramonte en aquel punto que es de su interés esta noche, vuelvo a la clase X del Seminario de Lacan:

PÁRRAFO 3: p.149 Ahora bien, mi discurso, cuando retomo el de Freud para basarme en lo que él inició, se distingue esencialmente del discurso filosófico por no desprenderse de eso en lo que estamos atrapados y comprometidos, como indica Pascal. [Mi discurso] se pone en ese lugar donde el sujeto pensante percibe desde el primer momento que solo puede reconocerse como efecto de lenguaje.

 

Bibliografía sugerida:

Lacan, J.-A., Seminario 16 De un Otro al otro, clase X, “Las tres matrices”, Paidós, Bs. As., 2006.

Miller, J.-A.: Los signos del goce, clase XIV “Goce, saber y verdad”, Paidós, Bs. As., 1998.

Miller, J.-A.: La fuga del sentido, clase X “La antinomia entre el goce y el otro”, Paidós, Bs. As., 2012.

Miller, J.-A.: Un esfuerzo de poesía, clase XIV “El retorno de Dios”, Paidós, Bs. As., 2016.

Laurent, É.: “El uso fecundo de la lógica”, en El objeto a en la experiencia analítica, Grama, Bs. As., 2022 y “El tratamiento de lo imposible de decir”, en Anamorfosis 2, La Plata, 1994.

 

 

Comentarios sobre el ‘Acontecimiento Freud’

Por Félix Chiaramonte

 

El Acontecimiento Freud es, para Lacan, lo que muestra el punto clave, el centro de la ética, en relación a lo real. “En la medida en que lo real no es de fácil acceso, si puede decirse así, constituye para nosotros la referencia en torno de la cual debe girar la revisión del problema de la ética”.

Conversaremos sobre la cuestión y abriremos lecturas para el próximo año 2024.

 

  Algunos y algunas pensarán que improviso. Pero no. O como sabrán escuchar ahora, pienso que suponen una improvisación porque no seguimos el programa de otros. Sin embargo, les recuerdo que seguimos la enseñanza de Germán García que nos ha sabido transmitir lo que es la orientación lacaniana que promueve Jacques Alain Miller en el Campo Freudiano. Y eso implica un recorrido desde el año de la última pandemia (digo última en sentido cronológico y como si fuera un conjuro de cualquier otra en el futuro), con “La formación de los practicantes: clínica y política”, en 2021 con el Seminario de la Ética, en 2022 con el Seminario de “El reverso del psicoanálisis”, en 2023 con el Seminario “De un Otro al otro”. Esta serie de clases comenzada en 2006, que no tendría que dejar de ser explorada por quienes quieren ubicar en la Historización, neologismo que apoyamos con pasión para luego con razón sacar conclusiones, esa historización decía, nos implica en este proyecto que iniciamos con Germán, y que tiene un anclaje en el psicoanálisis, pero que no puede ocultar que se ha hecho con practicantes de Tigre y San Fernando.

 

  El Acontecimiento Freud, capítulo 12 del Seminario 16, tiene una resonancia para mí por aquella Jornada del 150 aniversario del nacimiento de Freud realizada en Buenos Aires con un texto en el que quedaron reflejadas las intervenciones. Una de ellas, Cartografiar la repetición, de Germán García, retoma algunas cuestiones:

    Cita de Germán: “ahora que hace años que hemos constituido el campo Freudiano, sabemos que, charlando sobre la singularidad, la sorpresa, la ruptura y lo inesperado, hacemos lo mismo y decimos las mismas cosas. Eso hace saber que hemos instalado una repetición y sacar la conclusión de qué tiene de bueno y qué tiene de malo. Lo mejor es hacerse invitar por los amigos a los casamientos por la iglesia y escuchar al cura cómo casa, cómo instaura una repetición gozosa, al menos mientras dura el rato ese y como provoca una gran emoción con la repetición. Quizá con el psicoanálisis pasa lo mismo, no son sus terribles novedades lo que atrae sino su monotonía. El que quiere la repetición ha madurado en la serenidad; Lacan llevado por su seminario, quería la repetición. Sigue Kierkegaard: La gran ventaja del recuerdo que comienza con una pérdida, por eso está tan seguro, pues ya desde el principio no tiene nada que perder.

Esto es para los que escuchamos pérdidas en los divanes.

Esto está muy bien para los analistas: un confidente, esto es un observador de vidas ajenas, debe ser un personaje útil y ligero como un pájaro pues de lo contrario nadie le confía su secreto. Lo primero que tienen que hacer es no manifestar demasiado rigor ético en sus juicios, y mucho menos no tratar de presentarse personalmente como un dechado de virtudes morales, lo que se dice todo un hombre, al revés, ha de ser a juicio de la gente un hombre depravado, una nefasta compañía, un individuo del que se cuentan las historias más escabrosas y disparatadas, y claro está, los penitentes se sienten muy a gusto confiando a un hombre de tan admirable fama todos sus secretos , qué impedimento hay en confiárselo si ellos son unas personas infinitamente más decentes y escrupulosas. Un confidente de este tipo soy yo, que me aprovecho todo lo que puedo del buen concepto que la gente se ha formado de mí, en realidad no me importa un bledo lo que la gente diga, lo único que deseo de los hombres es poder tener acceso al contenido de su conciencia, este contenido lo peso una y mil veces y cuando descubro una conciencia cuyo contenido da un buen peso en mi balanza, entonces ningún precio me parece demasiado elevado. Un hombre de semejante naturaleza y temperamento no tiene ninguna necesidad del amor de una mujer. Este hecho no suele explicar por el recurso al mito diciendo que semejantes hombres fueron mujeres en una existencia anterior y ahora una vez que han nacido y son hombres, recuerdan con frecuencia aquel su estado primitivo de la preexistencia”. Prosigue, luego de la cita de Kierkegaard, Germán García: “el problema en que se hace hincapié no es otro ni más ni menos que el de la repetición. En la repetición, por el contrario, es y siempre será una trascendencia, porque la repetición es también una cosa trascendente. Una clínica de la repetición que no es la repetición en la clínica. He puesto la repetición al lado de lo real. La repetición no es ni la diferencia ni es la identidad. La repetición por eso es trascendente, porque trasciende esta tensión del sujeto entre su identidad y su diferencia.”

 

  En el Seminario De un Otro al otro, en la clase Acontecimiento Freud se juega para Lacan una novedad en el plano ético. Por eso menciona lo que Michel Foucault destaca respecto de ¿Qué es un autor?, al resaltar la función del nombre de un autor. “Él encontró la forma de destacar la originalidad de esta función en el plano de una interrogación semántica, ateniéndose a su situación estrechamente interna al discurso, y mostrando, después, que se sigue un cuestionamiento, un efecto de escisión, un desgarramiento de la relación con el discurso preponderante en lo que se llama la Sociedad de los Espíritus o la República de las Letras.” De algún modo es como si hubiese conmovido por un momento al discurso amo, aunque podemos pensar también que la verdad subversiva del inconsciente fue domesticada por la norteamericanización del psicoanálisis y también por las derivas filosóficas y/o médicas de los posteriores a Freud. Así, también hemos visto al psicoanálisis asimilado como adaptacionista en la civilización capitalista y censurado por no religioso en los países teocráticos o por burgués en los países comunistas.

 

 Para Lacan, Freud ocupa ese lugar del autor, y Foucault “puso a la cabeza de toda su articulación la función del retorno a”. Lacan lógicamente se consideró convocado por lo que podemos calificar “retorno a Freud”. Y se trataba de “la profunda revisión de la función del autor, en especial del autor literario.” Parece que también estaba en juego eso que denominaba “rara etiqueta del estructuralismo”.   

  Lacan anunció de entrada que el Acontecimiento Freud mostraba que el punto clave, el centro de la ética es lo real. “En la medida en que lo real no es de fácil acceso, si puede decirse así, constituye para nosotros la referencia en torno de la cual debe girar la revisión del problema de la ética”.

 No se trata de lo que plantean los neopositivistas, indagar acerca de la significación, “meaning of meaning”, el significado del significado. Sin embargo, uno de ellos, Ogden editó Teoría de las ficciones, de Bentham. De perspectiva utilitarista “La teoría de las ficciones pone en tela de juicio lo que atañe a todas las instituciones”. En definitiva, a eso vamos cuando sostenemos que la verdad tiene estructura de ficción. Tiene que ver con las relaciones sociales, con los semblantes, con la ideología, con el fantasma de cada cual.

Es así como el problema de la ética existió desde que se planteó cierto relativismo de las costumbres y las instituciones.

El descubrimiento de la función del inconsciente, su verdad, es el acontecimiento que revela Lacan, o que se le revela a él.

Lacan explica que Freud hace otra cosa con el principio de placer. Ese principio que pone en juego la posibilidad de la alucinación, y aclara que Freud pone que su más seguro resultado es la alucinación, pero él lo reescribe de alguna manera. “Freud construye entonces con el nombre de aparato psíquico lo que regula en el organismo la función de lo que llama principio del placer”.

 Porque a diferencia de los seres vivos animales, el aparato psíquico humano obstaculiza, impide la función de adaptación, ese arco reflejo del estímulo y la motricidad, justamente porque en cada hombre y mujer se trata de un ser hablante. 

 Es sumamente interesante y fundamental entender que el Acontecimiento Freud consiste para Lacan en una ruptura con las filosofías del placer, “un cuestionamiento radical de todo efecto de representación, la desaparición de cualquier connivencia con la representación de lo que ocurre con lo representado como tal”. Lo que sucede es que la posición freudiana, aclara Lacan, sostiene la representación porque se articula en una estructura hecha de tramas y redes que son externas a un sujeto que pretende reunificarse en la representación. Lacan incluso homologa la articulación neuronal con la articulación significante elemental. De allí también plantea que una configuración de significantes, aunque esté articulada no puede totalizar la configuración entera, el universo constituido. Porque puede pasar que demos la aserción intuitiva, es decir que afirmemos por intuición, y eso no coincida con que un elemento forma parte de un conjunto ya que no lo podemos formalizar lógicamente.

Lacan resume los mecanismos en diferencia y repetición. Recordemos lo que anteriormente mencioné en los comentarios de Germán para poder conversar después.

 

Lacan dice que para captar lo que en verdad ocurre con las funciones psicoanalíticas, conviene acentuar la importancia del sueño.

“El sueño permite abordar al comienzo de la función del significante y esta estructura lógica mínima con la que Lacan acaba de rearticular los términos”, sirve para ello.

La manera en que Lacan ubica la cuestión del sueño es porque se trata de frases. “Lo importante es que el sueño se nos presenta como alucinatorio, dice, con el acento que Freud da en este nivel a este término. Se trata de una interpretación salvaje, eso es el sueño, en definitiva.

Para Lacan, la afirmación de Freud acerca de que el sueño se presenta como un jeroglífico, implica que el sueño se articula, desde una función de placer, en una traducción en imágenes que sólo subsiste por articularse en significantes.

Lo que pone a revisar Lacan es que en la práctica analítica sustituimos esa “interpretación salvaje por nuestra interpretación razonada”. Pero que “sólo se trata de una frase reconstituida y de percibir el punto de falla donde como frase, y de ningún modo como sentido, ésta deja ver lo que anda mal. Y lo que anda mal es el deseo.”

Ahora bien, lo que propone es que nos guiemos, para interpretar un sueño, por la pregunta ¿qué es lo que, al decir, eso quiere? Ya que eso no sabe lo que quiere.

En esto y en la parte final del capítulo hará entrar fórmulas.

A partir de la serie de Fibonacci, menciona la primera proporción, conocida en matemáticas, como la proporción áurea. Lo cual es retomado en la reciente edición del Seminario La lógica del fantasma, una clave que marca los antecedentes de este uso fecundo de la lógica, como titula un artículo Eric Laurent, y que implica la incursión científica de Lacan.

 

  Respecto entonces del “saber sobre el inconsciente”, eso implica que “hay en alguna parte una verdad que no se sabe, y es la que se articula a nivel del inconsciente. Así debemos encontrar la verdad sobre el saber.”

“Nos equivocamos al preguntarnos, a propósito del sueño, ¿qué quiere decir?, porque no es lo que importa. Lo que nos importa es: ¿dónde está la falla de lo que se dice?” Eso que quiere decir algo sin saber lo que dice, es lo que “estamos forzados a ayudarlo con nuestra interpretación razonada”.

 

  “Saber que el sueño es posible es algo a saber. Que sea así, es decir, que el inconsciente haya sido descubierto, nos indica la proporción singular que escribimos con la ayuda del término, como efecto original de la inscripción, por poco que le demos tan sólo un breve empuje suplementario, que puede renovarlo conjugando repetición y diferencia en esta operación mínima que es la adición.” (…) “hay un saber que es sobre la verdad menos el saber. Así tenemos que tomar verdad, es decir, palabra que se afirma, sobre la función del saber. Pero debemos incluso en ese caso confrontarlos en la misma línea e interrogar sobre lo que ocurre con la unión que se escribe, verdad más saber”

 

  Plantea la cuestión de la verdad como trabajo y afirma que por lo menos en el discurso analítico, el trabajo de la verdad es más bien evidente, dado que es penoso. Podríamos interrogarnos qué quiere decir con eso. Homologa el saber con la función del precio. Eso se establece según el intercambio. Y reafirma que el precio en sí mismo no constituye un trabajo, y ese es el punto importante, porque el saber tampoco, más allá de lo que se diga.

El saber le parece que es un invento de pedagogos. Porque de lo que se trata es que saber algo es una cosa que se produce en un relámpago. Niega que el supuesto aprendizaje tenga que ver con un saber. Sostiene Lacan: “El saber es esto, se les presentan cosas que son significantes, y, de la manera en que se las presentan, no quiere decir nada, y después hay un momento en que ustedes salen del atolladero, de golpe quiere decir algo, y esto desde el origen.”

 

  “¿Qué es saber? Debemos llevar la cosa más lejos e interrogar qué ocurre con esta analogía fundamental. El saber permanece aquí perfectamente opaco, puesto que se trata en el numerador de la primera relación de un saber singular, mientras que hay en el denominador verdad, y perfectamente articulada, a la que el saber le falta. Ahora bien, de esta relación misma esperamos la verdad sobre lo que concierne al saber.” Y avisa: “no los dejo en el nivel de un puro y simple enigma, puesto que introduje el saber con el término a. “Lo que tiene que ver con la manipulación de la función del saber se sostiene en la articulación con el objeto a.”

  Y una última cuestión: “en las próximas reuniones debemos considerar de qué modo el saber como saber perdido está en el origen de lo que surge como deseo en toda articulación posible del discurso.”

  Tal vez esto último nos invite a seguir rigurosamente este Seminario 16 de Lacan en 2024, con lecturas intertextuales que conecten clínica, episteme y política. -

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