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Clase 14: Dialéctica del deseo, fijeza del fantasma

Actualizado: 13 may



Comentarios sobre “Del goce planteado como un absoluto”.

Por Verónica Rios

En “El uso fecundo de la lógica”, Eric Laurent comenta una cita de J. Lacan de “Subversión del sujeto y dialéctica del deseo” donde plantea que el sujeto -para volver a encontrar el objeto perdido- no cuenta con el apoyo del Otro, no tiene el apoyo de un todo. La consecuencia de ello es que el goce está a cargo del sujeto.

“Ese goce cuya falta hace inconsistente al Otro”, está a cargo mío, dice Lacan, pero “es ¿pues mío?”, para decirlo de otra manera, es que el sujeto no se reconoce en el goce que lo habita, le es ajeno. Retomo este punto teniendo en cuenta que para concluir el seminario de este año pondré en tensión lo dicho al comienzo del Seminario 16 por J. Lacan acerca de la inconsistencia del Otro. Enuncia la segunda fórmula del fantasma e inscribe la relación de la inconsistencia del Otro. Miller señala que en este seminario se marca la transición en la que se abandona la creencia en la consistencia significante para desplazarla del lado del objeto. El sujeto barrado es inasible como tal, esto quiere decir, inasible como sujeto del significante o como sujeto del deseo. En cambio el objeto a no es inasible. Es asible especialmente en el fantasma.

Lacan en el capítulo 13 del Seminario 16, “Del goce planteado como un absoluto”, señala que el psicoanálisis no es un saber sobre lo sexual, no se trata de esperar técnicas de sexo, como por ejemplo, el Kamasutra. Más bien nos confrontamos con él, abordamos el saber sexual mediante la censura, la marca de lo reprimido, es decir el sujeto está en ese campo, en el lugar del desconocimiento.

“¿Quién aprendió en el psicoanálisis a tratar bien a su mujer?” (…) “Ella es capaz de decirles -No me sostienes como se sostiene a una mujer”. Entonces, en cuanto al psicoanálisis -afirma J. Lacan- no es un saber sobre lo sexual. Se trata de cómo orientarse a nivel de la pulsión: las respuestas del fantasma ($<>a) son el modo en que los sujetos abordan la cuestión sexual, en ese campo que es el campo del goce. Por eso Lacan en el Seminario Aun, escribe “ Gozar del cuerpo del Otro (...) no es signo de amor”, entonces a nivel de la no relación sexual se trata de otra cosa, amor y goce son heterogéneos. En relación al amor es al Otro a quien se dirige el sujeto -se trata de las determinaciones simbólicas e imaginarias-, en cambio, en relación al goce, comanda el objeto del fantasma.

 Siguiendo las huellas del Acontecimiento Freud, localiza el momento de la historia, aquel en que Freud descubre el goce, se trata del encuentro con el sujeto histérico. El mismo se plantea como un absoluto, por rechazado, en exclusión, cuestión que insiste en la clínica de la histeria sea femenina o masculina, a veces con efectos de vacío y extravío. Define la histeria como una verdadera teórica dado que muestra un goce absoluto, aunque a costa suya. La consecuencia es que ella o él se hacen rechazar, por imponer el goce como un absoluto, fuera de los límites del juego. El juego es el juego del significante, donde el deseo juega su partida. Para la histeria se presenta insatisfecho, denunciando en esa operación que, los límites de los juegos del significante no son suficientes, pues están bajo la premisa de la castración.

En “Psicoanálisis y política -Discurso, valor, sinthoma”, artículo que Germán García escribió en colaboración con Graciela Avram, sitúa los efectos de este acontecimiento interpretado por J. Lacan en El reverso del Psicoanálisis; destaca que es un seminario atravesado de una punta a la otra por la reflexión política. Alude a los acontecimientos de mayo del 68. Cita a Lacan, se trata de un párrafo que sitúa el giro de discurso histérico a el discurso analítico, (…) “En cuanto al discurso de la histérica –dice Lacan, frente a unos estudiantes exaltados- es que él permitió el paso decisivo dando su sentido a lo que Marx articuló históricamente. A saber, que sólo hay acontecimientos históricos que sólo juegan en términos de síntomas. No se vio hasta dónde llegaba hasta el día que se tuvo el discurso de la histérica para dar un paso con algo distinto, que es el discurso del psicoanalista. El psicoanalista sólo tuvo al principio que escuchar lo que decía la histérica. Quiero un hombre que sepa hacer el amor. Pues bien, el hombre se detiene ahí. Se detiene en lo siguiente, que es en efecto alguien que sepa.

Para hacer el amor vuelva usted mañana. Nada es todo, y aunque ustedes puedan seguir haciendo sus bromas, hay una que no es divertida, la castración” . 


Bibliografía:

Lacan, J., Seminario 16, De un Otro al otro, Clase XIII, “Del goce planteado como un absoluto”, Paidós, Bs As., 2020

García, G. en colaboración con Avram G., Psicoanálisis y política –Discurso, valor, sinthoma. D´Escolar, Atuel-Anáfora, Bs. As., 2000

Miller, J. A., Una lectura de un Otro al otro. Freudiana 55, 2009.

Laurent, E., “El uso fecundo de la lógica”, en El objeto a en la experiencia analítica, Grama, Bs as., 2022.



Comentarios del último encuentro del año sobre el recorrido 2023 del Seminario 16

Por Virginia Gilardi

En esta presentación quise retomar las propuestas de los enseñantes, este año 2023 y presentar algunas resonancias sobre el seminario 16, “De un Otro al otro”.

Desde el comienzo se planteó las razones de decidir nombrar seminario a este ciclo anual basado en lo que proponía Lacan y retomado por Miller. Además se ubicó este seminario en serie con el seminario de los cuatro discursos que tomamos en el 2022 y el seminario de la ética en el 2021.

La formulación lógica desde el inicio del seminario: “La esencia de la teoría psicoanalítica es un discurso sin palabras” se entiende con “ la orientación hacia un discurso reducido a una escritura”, en una tendencia a la formalización que da cuenta de la experiencia analíica en un modo de transmisión que no está excesivamente cargada de sentido. 

A partir del interés de Lacan por instituir la dimensión lógica del objeto a, valiéndose de su disimetría con el Otro, arribamos a la diferenciación y pasaje conceptual de la incompletud del Otro a su inconsistencia. Lo esencial es ubicar cómo en este seminario se trata de dar forma lógica a la introducción del campo del goce en el campo del Otro.

Frente a la inconsistencia del Otro toma consistencia el objeto a. Intentará demostrar que la verdad no puede consistir en el Otro. Dará cuenta del “plus de gozar” como homólogo del malestar en la cultura en tanto se obtiene de la renuncia al goce. Lacan tomará diferentes recursos lógico/matemáticos para demostrar que el goce no tendrá el mismo valor para todos. Asi tomará “ La plusvalía de Marx”, “La apuesta de Pascal”, "La serie de Fibonacci”, “Los teoremas de Godel”, "El esquema del par ordenado”, además de ciertas figuras de la topología y la categoría del par ordenado para orientarnos.

En este seminario, para dar cuenta de lo indecible, Lacan propone reemplazar la existencia de Dios por otra, la de lo real. “Hay que vérselas con algo indecible, que o bien es o bien no es, algo que depende del cara o ceca”

Lejos de ser un místico, un analista es alguien que se las ha tenido que ver con un real en su análisis y que se orienta con ese real en su práctica.

A esta altura de su enseñanza para Lacan es la estructura lo que se aborda como lo más real, lo real mismo y que convergen hacia una imposibilidad. Noción de estructura que hace contrapunto con la de estructuralismo, no sólo como distinción de conceptos sino para señalar que la estructura es lo real en tanto la ética del psicoanálisis. 

Estamos comprometidos lo sepamos o no en la entrada en el lenguaje. A esto lo denominamos trauma y cada uno instauró una defensa frente a ese real que un análisis podrá conmover y de alguna manera modificar la economía de goce.

Lacan produce en este momento de la enseñanza un movimiento de la verdad al saber. Formula así un pasaje del inconsciente como verdad al inconsciente como saber, valorizando el matema y desplazando el acento del habla a la escritura. Propone así interrogarnos sobre si es posible una nueva relación con el significante. Se refiere Lacan a un significante que no portaría una especie de sentido sino que tendría la función de abrir efectos en lo real.

Será a partir de los significantes que lo engendran como sujeto y sus marcas de goce que será necesaria, como ya nos decía Freud, una desinvestidura de las representaciones o una operación de evacuación de goce . En este movimiento el sujeto accedería a un saber que lo oriente más allá de los espejismos imaginarios.

Subyace a las propuestas de lecturas de este seminario el modo en que para el sujeto del psicoanálisis, como ser hablante, hay una renuncia a la satisfacción. A partir de la satisfacción perdida la repetición se liga de manera determinante a lo que Freud designó como el objeto perdido. Resultado de esta pérdida, el goce se buscará en un efecto de reencuentro. El campo con que tratamos es el del sujeto es la repetición.  

Lo real, la estructura, converge en la imposibilidad. Un discurso sin palabras, reducido a una escritura carente de sentido. Para la clínica, evitar un discurso que eluda la división que introduce el goce. Hacer del goce una función y otorgarle una estructura lógica.

No hay un sujeto más que de un decir. Palabra a ser interpretada, efecto de un real que no se deja atrapar por las palabras. Ya no estaremos solamente frente al sujeto dividido del significante sino una apuesta sobre lo real, lo indecible, punto de tope: o bien es, o bien no es; un cuerpo que goza tocado por el significante de un modo singular. 

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