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Clase 3: La inasibilidad del Otro como tal. A cargo de Pablo Rosas

Actualizado: 30 may 2023



Reseña de la clase 3: La inasibilidad del Otro como tal. A cargo de Pablo Rosas


La clase comienza citando a Germán García (2007, pg. 145) acerca del lugar del analista en Lacan. Se pasa del analista en el lugar del gran Otro en los años ‘50 – ‘el Lacan simbólico’– al analista como causa del deseo en los años ’70 –el silencio del analista en su función de objeto A. En ese sentido, destaca la palabra “sustancia” así como el “semblante de objeto” en la narrativa de Lacan. Sostiene con ello que el esfuerzo de Lacan supone guiarse por un pensamiento no cronológico, sino por tiempos lógicos. Por eso el goce haría díada con el S1.

A partir de ello, y siguiendo a Miller con la cuestión del grafo, se podría diferenciar el inconsciente freudiano con el lacaniano, en tanto el primero plantea las concepciones como espacio –“súper yo”, “yo”, “ello”, “inconsciente”, “topografía” – mientras que el segundo planteaba la cuestión del tiempo lógico desde el comienzo. El grafo es prueba de ello, supone la lectura de sus vectores. Si hay movimiento en los discursos es porque habría un lugar del vacío, planteado por Lacan en un “plus de gozar”.

Se trabaja sobre la cuestión del grito y del llamado en “Los signos del goce”, de Miller, introduciendo un tiempo lógico y no cronológico. Si bien transforma el grito en llamado, queda el goce del grito mismo.

Desde allí, se profundiza en el problema planteado por Lacan para hacer del psicoanálisis un discurso universal, una díada que no encaja en el discurso universitario. Se preguntaba con ello qué hacer con un saber particular del discurso del analista.

Lacan trabaja la paradoja de Russell para correlacionar el significante y el Otro. La paradoja es esta: ¿existe un catálogo que contenga al conjunto de todos los catálogos? En el caso de existir ese catálogo, ¿el mismo está contemplado en el conjunto de todos los catálogos? En consecuencia, si está contenido no puede ser catálogo de todos los catálogos, tiene un punto de exterioridad, que al mismo tiempo puede plantearse como una interioridad.

En estas paradojas entre el sujeto y el Otro se revela la posición del sujeto, no sin una operación que implica una pérdida, que llamamos “pérdida de goce”, que concierne al Otro.


Bibliografía de referencia

Alain Miller Jacques, Los signos del goce, “El tiempo del análisis”, Paidós, Bs. As., 2006.

García Germán, Fundamentos de la clínica analítica, “Clase del 12 de abril de 1986”, Otium Ediciones, 2007.

Lacan Jacques, El seminario, Libro 16, Clase 3 “Topología del Otro”, Paidós, Bs. As., 2008.

Lacan Jacques, Alain Miller Jacques, (y otros), Significante y sutura en el psicoanálisis, “La sutura. Elementos de la lógica del significante” de Alain Miller Jacques, Siglo 21, Bs. As., 1973

Singh Simón, El último teorema de Fermat, “Hacia la abstracción”, Compañía Naviera Ilimitada, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 2018



Comentario sobre lo imposible de totalizar en el discurso analítico (reseña).

Por Carolina Fontán

En la clase III del Seminario 16, Lacan ubica que el sujeto, efecto del discurso, excluye que el discurso psicoanalítico se vuelva un sistema y señala que la dificultad del discurso analítico es indicar qué lo gobierna y qué sostiene su saber. Desde el inicio nombra a la falta del significante, la falla, el lugar agujereado como eso que garantiza el lugar de la verdad y pone de manifiesto que “Todo discurso que se plantee fundado esencialmente en la relación con otro significante es imposible de totalizarse de algún modo como discurso.”[1]

Como referencias bibliográficas se toma a Jacques Alain Miller[2] y a Natalie Charraud[3] para señalar de qué modo la topología permite al psicoanálisis entrar (y salir) del discurso científico de una época.

Miller se refiere a que “No todo en la experiencia psicoanalítica es matematizable” (p.83), pero a la vez, advierte acerca de la importancia de no caer en una fascinación sobre lo indecible tomando esa afirmación de manera absoluta. Efectivamente, el “no todo” sí puede ser llevado a una abstracción teórica que permita formalizar un caso. Por otra parte, en la página 91 dirá que Lacan hace de la experiencia analítica, una experiencia de la falta de referencias y sostiene que la única referencia es la significación del falo.

Charraud, por su parte, destaca que, desde el punto de vista clínico, la matemática sirve al analista desde la topología de los significantes (colocando a la metáfora y a la metonimia como material significante producido por el paciente) y desde el lugar del objeto a, (que tiene una consistencia lógica y que orienta el deseo del sujeto).

La autora señala que, para Lacan, el sujeto del psicoanálisis se inscribe en la historia de la ciencia, pero no lo hace de cualquier modo, sino a condición de considerar a ese sujeto como efecto del lenguaje y del inconsciente. El psicoanálisis no es una ciencia justamente por interesarse en ese residuo real que escapa a toda formalización. Sin embargo, se sirve de las matemáticas por ser la franja del lenguaje que más se aproxima a lo indecible.

Para concluir, el discurso de la matemática es un discurso sin sujeto que se sostiene en la totalización del saber propio del campo de la ciencia, y el psicoanálisis es un discurso sin palabras que ubica la falla, la falta, las paradojas que constituyen al sujeto, a su goce y a su deseo como parte de una “armonía desafinada”, de una “inclusión externa” sostenidas por una lógica propia.

[1] Lacan, Jacques: Seminario 16: De un Otro al otro, Clase III, p. 55, Buenos Aires, Paidós, 2016.

[2] Miller, J.A.: Matemas I, La topología en la enseñanza de Lacan, Buenos Aires, Manantial, 1986.

[3] Charraud, Nathalie: Lacan y las matemáticas, Atuel – Anáfora, 1997.

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