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Clase 2 - Consecuencias del discurso analítico. A cargo de Lorena Di Masso

Actualizado: 5 may 2023


Por Lorena Di Masso

Comentarios a cargo de Virginia Gilardi.


Luego del encuentro inaugural del Seminario 2023, en esta ocasión el trabajo se centra en la clase “Mercado del saber, huelga de la verdad”, del ‘Seminario XVI’ de J. Lacan.

En primera instancia se realiza una puntualización de la noción de estructura tal como es abordada a esta altura de la enseñanza, “...en el sentido de que es lo más real, que es lo real mismo (...), lo que se determina generalmente por convergencia hacia una imposibilidad…. Subrayando la dimensión de la imposibilidad y ubicando en ella los antecedentes freudianos, se realiza un contrapunto entre el concepto de estructura de Lacan y el del estructuralismo, ubicando que no se trata sólo de una distinción epistemológica, sino que también hace a la ética del psicoanálisis.

En este punto, Virgina Gilardi realiza su comentario puntualizando las variaciones del concepto en los distintos momentos de la enseñanza lacaniana y referencias acerca de la noción de estructura extraída de su lectura de Oscar Masotta.

Retomando la formulación inicial del seminario, “La esencia de la teoría psicoanalítica es un discurso sin palabras”, se ubica la “orientación hacia un discurso reducido a una escritura”, como dice J. A. Miller en ‘Iluminaciones profanas’, y una tendencia a la formalización, un esfuerzo de rigor para dar cuenta de la experiencia analítica en un modo de transmisión que no esté excesivamente cargada de sentido. Se evidencia aquí el salto que se propone dar Lacan de la lingüística a la lógica, haciendo de ella un uso que va de la mano con la ética del psicoanálisis: “acude a la lógica contra el logicismo, contra cualquier proyecto que busque evitar la división que introduce en el pensamiento el goce como tal, que siempre está en una posición de rechazo del pensamiento”, dice Eric Laurent en ‘El uso fecundo de la lógica’. De ese mismo texto, y para ejemplificar lo anterior, se toma el contrapunto que el autor realiza entre las posiciones de Gödel y de Hilbert. Lo esencial es ubicar cómo, en este seminario, se trata de dar forma lógica a la introducción del campo del goce en el campo del Otro. Miller dice que para Lacan, de lo que se trata en este punto es de “hacer del goce una función y acordarle una estructura lógica”.

Insistirá Lacan con la novedad que introdujo al homologar la noción de plusvalía y plus de gozar. La tesis es que la producción de valor en los aparatos sociales y la producción del goce en el aparato psíquico siguen el mismo mecanismo, la misma lógica.

Se ubican las nociones de saber y de verdad a esta altura del seminario, donde Lacan toma la referencia estructural y la relación con la dimensión de la historia. El saber científico convertido en mercancía por la incidencia del mercado y su ligazón con la ciencia y el capitalismo. La “huelga de la verdad", que se aviene por esa saturación dada por el avance de la ciencia y los ideales. Bajo estas coordenadas, Lacan enlaza el sufrimiento al plus de gozar y lo hace en la definición que da del malestar en la cultura y del síntoma. Luego, cuando un saber falla, emerge una verdad en el lugar del trabajador. Sin embargo, “ningún discurso puede decir la verdad”, dice.

A partir de esta idea se retoma la noción de estructura dada al comienzo y su ligazón con la imposibilidad. Se recuerda el modo en que Lacan inicia ‘Televisión’ y lo que señala más adelante en este mismo Seminario: “la verdad precisamente no se dice (...) pero se sufre”. Y antes: que la verdad está atrapada entre los dos registros, el del Otro y el del a minúscula.

Se avanza con la noción de discurso como aquello “que tiene consecuencias en lo real, siendo ésto lo exigible a la técnica del psicoanálisis, lo que lo distingue del puro parloteo. Se da el ejemplo del cincel que utiliza Lacan en esta clase.

Se recorta la pregunta que formula J.A.Miller en ‘El Ultimísimo Lacan’: el inconsciente ¿está del lado de la verdad o de lo real? No se trata de una alternativa, se dice allí. Un lapsus, un fallido, son confesiones de una verdad que es variable y que en tanto tal “no es más que un semblante de lo real”.

Se ubican entonces dos momentos de la enseñanza de Lacan que señalan dos horizontes clínicos: la orientación hacia una palabra plena, la orientación hacia lo imposible de decir.

Si en este Seminario la operación que se realiza es la de introducir el campo del goce -y el objeto a como plus de goce- en el campo del Otro que, además, es formulado como inconsistente, una de las consecuencias en la práctica analítica es la reorientación del sentido y el alcance de la interpretación -y la función del analista-, que entonces partirá del síntoma y se orientará en relación a lo real -no ya solamente a lo simbólico- dirigiéndose a lo imposible de decir, al objeto a.

Y dice Lacan unas clases más adelante que, si lo que el analista hace, opera, justamente es en relación al sufrimiento y a lo real. Se trata de que el sujeto pueda, en un análisis, saber acerca de su modalidad de goce (ahora no se trata del saber de la ciencia, sino del saber producto de un análisis y en relación al inconsciente).

Es en esa dimensión donde deben ubicarse las consecuencias del discurso analítico.



Comentario sobre la noción de estructura

Por Virginia Gilardi

En las dos primeras clases del 'Seminario 16' J. Lacan retoma la noción de estructura. Dice encontrarse cercano a algunos estructuralistas como Saussure, Jakobson y Levi-Strauss; al mismo tiempo nos advierte de las generalizaciones en las que ha devenido la noción de estructuralismo y con las que no se siente tan a gusto. Me pareció adecuado acercarnos al recorrido histórico de este concepto para Lacan, antes de arribar al sentido que ahora le da a la noción de estructura.

Destaco así un primer movimiento en el cual elabora que las estructuras sociales son simbólicas (su insistencia en el orden simbólico). El acento en poner de relieve al registro simbólico en un momento en que para algunos analistas había quedado olvidado en favor de lo imaginario.

Su referencia a Saussure y la lingüística estructural destacan al lenguaje como modelo. De allí Lacan retomará al sujeto como efecto del lenguaje. El sujeto pasará a ser fundamental para la noción de estructura en Lacan.

Levi-Strauss tomará de Jakobson la noción de estructuras fonemáticas y le incorporará los datos culturales, no lingüísticos. En este movimiento el estructuralismo ya no estará referenciado sólo en la lingüística. Estamos así en el momento denominado plenamente ‘movimiento estructuralista’.

Llegará luego el momento de la referencia a las matemáticas, a la teoría de conjuntos y la topología. Así la estructura será un conjunto de elementos covariantes de elementos que integra un conjunto no variante.

En los años ‘70 la topología reemplazará al lenguaje como paradigma de la estructura. La topología no es una metáfora de la estructura sino la estructura misma. Se diluyen así las oposiciones binarias respecto de la estructura entre elementos superficiales y sus opuestos, elementos profundos. Con estas elaboraciones Lacan dirá que el inconsciente está en la superficie, que no se buscará en ninguna profundidad. Va a proponer así el modelo de la banda de Moebius en el cual se plantean dos lugares de un adentro y un afuera continuos.

Entonces Lacan dirá que en una estructura habrá posiciones fijas cuyas relaciones seguirán siendo las mismas y la diferencia o variación la determinará cada sujeto en tanto ubicará sus elementos en estas posiciones.

Tomando a Oscar Masotta en su libro “Conciencia y estructura”, puedo señalar -a modo de ejemplo de lo que vengo reseñando sobre la estructura- que el texto contiene escritos que que se articulan al acento puesto en la conciencia y en lo fenoménico, producto de sus lecturas filosóficas de Sartre y Merleau Ponty. En otros escritos del texto dará paso a los estudios sobre Lacan y su incursión en el psicoanálisis, encontrándose con las lecturas de los estructuralistas referenciados por el analista francés. Este paso, se asemejaría más al modelo de la banda de Moebius (en orden a la continuidad entre estos dos momentos), en lugar de pensarlo como una total ruptura de sus intereses. No se tratará entonces de un Masotta que ha pasado de estudiar el mundo de los fenómenos y la conciencia del hombre a las profundidades del inconsciente. Sus intereses y producciones en la cultura darán cuenta de una interlocución entre ambos.



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