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La adaptación que no funciona


Por Virginia Gilardi


La adaptación como meta social por parte de las instituciones educativas, de promoción social e incluso sanitarias conllevan un escenario de análisis que pone en juego esa propuesta de adecuación funcional, de obediencia necesaria de los sujetos, según el discurso amo de cada sociedad. En un escenario como el de la educación inicial, donde hay un conocido y aún vigente período de adaptación, se plantea el conflicto de que no todos se adapten. Más recientemente, el requerimiento de acomodarnos a la contingencia de la pandemia por COVID. Por otra parte, en la clínica, las consultas, tanto de niños como de adultos, por no poder adaptarse a diferentes situaciones escolares, familiares y laborales. Menciono estos ejemplos en que no pocas veces se pone en cuestión si es posible que todos se adapten y que la cosa funcione como se espera.

Estos acontecimientos se ubican entre los malestares que toman los rasgos de la época y que desde el psicoanálisis sostenemos que en definitiva lo que queda expuesto son las imposibilidades de los sujetos de adaptarse a un modelo absoluto.


En un párrafo del Seminario 3 Las Psicosis, Jacques Lacan menciona que, por una suerte extraña, atravesar la vida encontrando gente desdichada no es accidental. En el mismo sentido, me hizo pensar que encontrar sujetos que no se adapten, o no funcionen de acuerdo con los parámetros esperables tampoco sería casual. En el horizonte, la “ilusión” de la “gente feliz” participa de una idea de una adaptación total.


Paradójicamente presenciamos sucesos que muestran exactamente lo contrario. No resultan eficaces las buenas intenciones para la felicidad, ni el anhelo de un funcionamiento para todos que regule sin un resto inasimilable que implica un malestar subjetivo. La mayoría de los que se sienten perjudicados suelen quejarse por su desdicha y se hacen evidentes los vanos intentos adaptativos. Asistimos al fracaso de las fórmulas con miradas positivas y los consejos para que la cosa funcione.


Vemos que la gente plenamente feliz o totalmente adaptada no es algo que se verifique ni en hechos ni en palabras, salvo en las publicidades- que como todos sabemos son un engaño que persiste- y en algunas historias rosas de Hollywood.


Desde el psicoanálisis lacaniano se acuña la expresión “seres hablantes” y la utilizamos para referirnos a que nada en lo referente al comportamiento del ser humano en tanto sujeto puede escapar del sometimiento a la función de la palabra. Las adaptaciones al modo de lo que ocurre en el reino animal son inaccesibles al ser hablante.


Esta función de la palabra nos enseña que nada en el hombre es naturalmente esperable sino profundamente desajustado en comparación a lo predeterminado del mundo animal. Todas las posibilidades de acceso a cierta regularización y normalización son diversas y complejas.


Suele escucharse en algunos ámbitos terapéuticos, institucionales, desde el tan conocido sentido común, el interés por el origen de esta suerte de rebeldía, de esta alteración en la adaptación. ¿Por qué esto no funciona? Frecuentemente, más aún, se escucha el gusto por evaluar estos desajustes, clasificarlos, darles un nombre, y hasta rápidamente medicalizarlos. Esto parece que calma y genera la ilusión de atacar la causa de los malestares.


Desde nuestra práctica del psicoanálisis, acordamos con el pensamiento freudiano -retomado por Lacan- y sostenemos que desde antes del inicio de toda vida humana está el haber sido tomado por el lenguaje. Estas serán las determinaciones del sujeto.

No hay predeterminación alguna para el ser hablante, al modo de una adaptación instintiva. Su relación con los acontecimientos y con los otros será bajo el marco de realidad con que cada uno se oriente. No hay tal inclinación natural a la adaptación ni un funcionamiento anticipado para todos.


Freud llamó malestar en la cultura a este desajuste estructural con la naturaleza. El sujeto será un efecto de la realidad modulada por su deseo inconsciente y ninguna adaptación hará que funcione para la conveniencia de la necesidad colectiva.

El psicoanálisis propone por la vía de la palabra que cada sujeto analice la relación con los propios malestares y acceda a sus particulares modos de orientarse en el dispositivo de un análisis donde laregla fundamental es la asociación libre.



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