Reseña de reunión del 5/9/20 - Por Augusto Pfeifer

 

“Por asombroso que pueda parecer, diré que el psicoanálisis, es decir, lo que un procedimiento abre como campo a la experiencia, es la realidad. La realidad es planteada en él como absolutamente unívoca, lo que es único en nuestra época, comparado con la manera en que la enredan los otros discursos.”

J. Lacan

 

El Módulo Temático se propuso este año ubicar las respuestas que el psicoanálisis puede promover en un campo social en el que la epidemia de la sugestión (siempre a mano para las psicologías, el discurso médico, las religiones) se ofrece como salida terapéutica para las prácticas adictivas. Si estas últimas desconocen el encuentro con Otra cosa, con la opacidad de la palabra, ¿qué mejor que duplicar esa negación e imponer otro modo de gozar?

A su vez, la llamada “multicausalidad” se presenta como la excusa sociológica y psicológica del malestar indescrifrable (¿cuál sería el salto o la decisión en la tan mentada complejidad?).

Chiaramonte propone tomar algunas ideas planteadas por Freud en “Formulaciones sobre los dos principios del acaecer psíquico” donde, por ejemplo, afirma:

“En verdad, la sustitución del principio del placer por el principio de realidad no implica el destronamiento del primero, sino su aseguramiento. Se abandona un placer momentáneo, pero inseguro en sus consecuencias, sólo para ganar por el nuevo camino un placer seguro, que vendrá después”.

Afirmación que cuestiona cualquier idea “bienintencionada” de progreso o adaptación y que nos fuerza a interrogar sobre la dirección de la cura en los sujetos que deciden tomar la vía del placer/ displacer por fuera del malentendido estructural de la palabra. La facilidad en ubicar una moral de los placeres y excesos queda en suspenso. Se quiebra cualquier intento de psicoeducación emocional en pos de alcanzar la anhelada felicidad.

El psicoanálisis no ofrece una cosmovisión para la clínica con las adicciones; sí un trabajo de análisis sobre lo ofertado y lo demandado en las instituciones públicas y privadas -sea que esta dinámica esté ordenada por los criterios de abstinencia o por la bien progresista “autogestión de los placeres”-. Recuerdo aquí otra referencia trabajada en encuentros pasados: el psicoanálisis no tendría por qué denunciar la megalomania de estos ideales, sino cuestionar la conciliación de los contrarios que provoca los efectos de fascinación, tan amables para el mercado de la salud mental.

Si podemos sostener que cada identificación (una conciliación de los contrarios) es una “manera de nombrar la interpretación que cada uno realiza de sus síntomas” (3); ya tenemos un horizonte de trabajo.

La Wirklichkeit freudiana -esa realidad simbólica a ser leída por lo que se hace y sus efectos, efectiva- pretende su carácter unívoco en tanto el deseo del analista se excluya de las bondades ordenadas por el bien. Así lo dice Lacan en “Discurso a los católicos”:

“Hay cierto descaro en la manera en que la ciencia se desembaraza de un campo cuya carga no se entiende por qué aliviaría tan fácilmente. Asimismo, desde hace algún tiempo y demasiado a menudo para mi gusto, la fe deja a la ciencia el cuidado de resolver los problemas cuando las preguntas se traducen en un sufrimiento difícil de maniobrar. Ciertamente, no me quejaré de que haya eclesiásticos que remitan a sus fieles al psicoanálisis (en lo que hacen muy bien), lo que me choca un poco es que creo que lo hacen acentuando que se trata de enfermos que sin duda podrán hallar algún bien aunque sea en una fuente, digamos, mala. Si hiero algunas voluntades, espero de todos modos ser perdonado el día del Juicio, porque al mismo tiempo habré incitado a esta bondad a reflexionar sobre sí misma, a saber, sobre los principios de cierto no querer”.

Germán García, en respuesta a una pregunta sobre qué se debe sacrificar para ser analista, señala (4): “Evidentemente lo que se sacrifica -por ahí la palabra sacrificio no le gusta a alguien, se puede usar otra- es el principio de placer. Hay que sacrificarlo. Y sacrificarlo quiere decir perderlo, porque si no, es el amor cortés”.

El sábado 3 de octubre continuaremos con la puntuación de nuevas preguntas que facilitarán la emergencia de otras respuestas. 

 

(1) J. Lacan. "Del psicoanálisis en sus relaciones con la realidad".

(2) J. Lacan. "Del Trieb de Freud y del deseo del analista".

(3). J.A.Miller. El Otro que no existe y sus comités de ética.

(4) G. García. En torno de las identificaciones. Claves para la clínica.

Av. Perón 1112, San Fernando, Buenos Aires

info@apsat.com.ar

APSaT

Teléfono 4890-2140

Personería jurídica Nro. 36114 (Prov. Bs. As.)

©  Todos los derechos reservados APSaT 2020

  • White Facebook Icon
  • White Twitter Icon
  • White Instagram Icon