Clase 9

"La dimensión del bien y la vía del deseo” 
Lorena Di Masso

 6  de agosto 2021

9° clase D Masso.jpeg

Por Valeria López

 

Lorena Di Masso estuvo a cargo de la novena clase del  seminario anual APSaT 2021 “La singular ética del psicoanálisis”, a la que llamó “La dimensión del bien y la ley del deseo". El título ya nos orienta en cuanto al desarrollo de su exposición, poniendo en tensión estos dos conceptos.

Di Masso lee muy bien en los textos trabajados el propósito de Lacan,  su interrogación en cuanto a la relación entre la ética y lo que introduce el psicoanálisis en este campo. 

Ubica que históricamente la ética estuvo referida al bien y los medios necesarios y posibles para alcanzar este fin. Para el psicoanálisis no se tratará del Soberano Bien de la antigüedad, ligado a los ideales del placer y la felicidad, sino de la novedad que produce el hallazgo freudiano: el deseo del incesto y su interdicción, principio de la ley primordial. Cita del Seminario VII de Lacan: “… el paso dado, a nivel del principio del placer, por Freud, es mostrarnos que no existe Soberano Bien – que por Soberano Bien , que es das Ding, que es la madre, que es el objeto del incesto, es un bien interdicto, y que no existe otro bien. Tal es el fundamento, invertido en Freud, de la ley moral".

Entonces, lo decisivo, es que no hay satisfacción plena posible; que siempre hay una diferencia entre la satisfacción esperada y la alcanzada, que la ciencia, la psicología y las terapias actuales intentan suturar. 

Pero lo que sí hay es el deseo, en tanto indestructible, y la pulsión que exige su satisfacción aún más allá del principio del placer, llamando al sujeto a encontrar el mal en nombre del bien.

A partir de este punto, Di Masso realiza un recorrido teórico puntilloso por la filosofía pertinente a la ética tanto en Immanuel Kant como en el Marqués de Sade y su articulación con Sigmund Freud y Jacques Lacan, ubicando la dimensión del bien, de los ideales y de la ley social por un lado y por otro el lugar del sujeto y la ley del deseo en el campo del psicoanálisis.

 

En el marco de la primera dimensión propone la lectura lacaniana en “Kant con Sade”, que destaca en estos filósofos una moral que pretende lo universal, el primero del lado del Imperativo de la razón y el segundo del lado del Imperativo del goce. Y diferencia de ello al psicoanálisis orientado por una ética del deseo y lo real, donde lo que cuenta es la singularidad de cada sujeto. 

Lacan señala que ambos imperativos universales son irrealizables socialmente, ubicando su imposibilidad. 

Di Masso señala en su exposición cómo la antimoral de Sade concuerda formal y estructuralmente con la moral de Kant. Para Sade el mal sirve a sus leyes tanto como el bien. Y la importancia de Sade para el psicoanálisis es ubicar el tema de la felicidad en el mal o “que se esté  bien en el mal". Esto nos remite al “Más allá del principio del placer” freudiano y a “El malestar en la cultura” que muestran su revés: estar mal en el bien.

 

A partir de su lectura de Lacan, afirma que será Sade quien enseñe sobre Kant en cuanto a lo que el psicoanálisis interesa, señalando la presencia del objeto de la pulsión y la dimensión del goce allí donde el imperativo kantiano intentaba ocultarlo.

En esta dirección, entre otras citas de Germán García, lee la siguiente:  “La moral [o la virtud] induce a la desdicha, la ilustración científica más allá  de las abstracciones, resuena en un cuerpo que reclama su derecho al goce […]”.

 

Esto lleva al tema central en Sade: la inversión entre el vicio y la virtud, y la idea del autor de que es el primero lo que cuenta, en tanto que es lo constante.

Constancia que en el psicoanálisis se ubica en relación a la pulsión, el “más allá”, la dimensión de lo real, lo que insiste y vuelve siempre al mismo lugar.

Para finalizar, Di Masso señala que para Lacan hay un nudo entre deseo, goce y ley y que lo que le resulta decisivo es abrir los ojos en cuanto al encuentro de la ley y el deseo: “el deseo es el revés de la ley “. 

Para señalar cuál es la posición del psicoanálisis frente a los imperativos universales que se sostienen cada uno en su ideal, se propondrá que deseo y felicidad son caminos o posiciones opuestas. La segunda ligada a las ilusiones y la primera a la verdad del sujeto.

Finalmente, dirá que desde el psicoanálisis no nos planteamos una ética en relación al bien, sea el que sea, sino una que se sitúa respecto a lo real, orientada por el deseo.