Clase 8

"Lecturas lacanianas del imperativo categórico de Kant” 
Valeria López

 2 de julio 2021

Reseña de María Verónica Rios

El 2 de julio tuvo lugar la séptima clase del seminario anual “La singular ética del psicoanálisis”. Valeria López comienza con una lectura minuciosa y clara acerca de las premisas kantianas que permiten  entender las referencias tanto de Freud como de Lacan acerca del filósofo de la Ilustración.

 

Propone centrarse en el segundo apartado del capítulo “Sobre la ley moral”, de La ética del psicoanálisis, que trata sobre el imperativo categórico de Kant. Los textos que componen el recorrido de la clase son: “Clínica del superyó” de J. Alain Miller, Diversiones psicoanalíticas, de German García, Lakant de J. Alain Miller y Ética de lo real de Alenka  Zupančič.

 

Para comenzar, una introducción de Kant en el contexto histórico, referencia necesaria para entender su obra: él decía que no tenía que salir del mundo para conocer el mundo, lo que da cuenta de su pensamiento en base a la razón. Su época se llamó el Siglo de las Luces o la Ilustración, momento en que pierde poder el absolutismo de la Iglesia.

 

El pensamiento de Kant en la filosofía marca un antes y un después, se basa en el conocimiento y la moral. Se trata de superar la dicotomía del empirismo y el racionalismo en una nueva síntesis. Más que conocer y descubrir cosas, que es lo que hace la ciencia, el filósofo quería analizar las condiciones que hacen posible el conocimiento y la  moralidad.

 

El concepto de ética está desarrollado en la filosofía en relación a la pregunta por el bien, y desde el psicoanálisis tanto Freud como Lacan centraron su atención en el concepto de ética. Lo que la filosofía llama ley moral, Kant lo llama imperativo categórico y para Freud se llama superyó.

En “Clínica del superyó”, J. Alain Miller –Conferencias porteñas I – dice que, “[...] en Freud el superyó es  uno de los nombres del inconsciente. El superyó es el nombre eminente del inconsciente en la medida en que el sujeto se presenta ante sí mismo dependiendo radicalmente del inconsciente” y continúa, “El superyó no es el inconsciente divertido, sorpresivo; es el inconsciente como ley. La cuestión es saber de qué ley se trata. El superyó se introduce en la teoría porque hay que dar cuenta de la coacción que el inconsciente ejerce sobre el sujeto, de lo que se presenta para el sujeto         como cuerpo extraño en el síntoma, como opacidad del síntoma. En este sentido, el superyó expresa una faz de regularidad del inconsciente, no su faz irruptiva, imprevisible que Lacan acentúa  en Los cuatro conceptos…”. Asimismo Miller refiere que la intuición fundamental de Lacan es la división del sujeto contra sí mismo.

 

López señala cuál es el eje de la clase en contraposición y en relación a otros ejes posibles: la ética queda asociada al malestar y a lo patológico - término kantiano. Entonces puede decirse que hay dos vertientes posibles aunque no ajenas: una en relación a la ley y otra en relación con el goce, aunque sean las dos caras de una misma moneda. La vertiente elegida es en relación a la ley de Kant y, aclara López, su acento se localiza en esta línea de lectura poniendo entre paréntesis “Kant con Sade”, escrito de Lacan, donde resulta posible ahondar en la otra cara de la moneda: el reverso del goce.

 

Asimismo, López señala qué de esta lectura y referencia filosófica concierne a las lecturas lacanianas sobre Kant y dice que hay de parte del filósofo un esfuerzo en su obra en relación al deseo y el intento de separarlo de la voluntad. El concepto de deseo va a ser central en la ética del psicoanálisis, y Lacan lo va a relacionar con el deseo del analista y el acto analítico. Señala en Kant su ruptura con la filosofía tradicional donde puede separar la ética de la moral y distingue das Gute, que es el bien del Whol, que es el bienestar.

 

La moralidad de por sí es un hecho imposible de lograr. A este imposible Lacan lo piensa desde la topología del deseo. Al comienzo del capítulo 6, Lacan se refiere a das Ding como algo éxtimo donde el deseo circula en torno de lo real imposible. Otras referencias en este seminario abordan la tragedia.

 

Habitualmente el concepto de moral se relaciona con lo que normativiza el deseo en una sociedad y regla su conducta, es como lo que habilita a la ciencia  en cada momento histórico, para evitar cualquier exceso, un acuerdo con el discurso amo de turno según la época.

 

Kant hace un viraje respecto del discurso amo y va a la causa del conocimiento, esto lo aparta del conocimiento dogmático religioso de la época. Él transita por un deísmo y otorga un valor principal al cuestionamiento del saber desde la subjetividad propia, entonces el poder no viene de Dios, ya hay un sujeto racional.

 

Otra premisa importante para la lectura lacaniana es el término patológico, que Kant refiere a todo lo que pertenece al orden de lo práctico, que son nuestras acciones diarias, lo que nos impulsa en lo cotidiano por ejemplo: comer, leer etc., siempre actuamos patológicamente, porque un móvil impulsa nuestra acción, un móvil como un deseo, algo orientado por una intención.

 

El acto ético es la voluntad del sujeto, la voluntad del sujeto es un concepto kantiano, como el deseo puro, que también lo es. Sería un deseo que no apunta a ningún deseo particular, sino al acto mismo de desear, sería la facultad de desear a priori, porque todo deseo en  relación a un objeto con contenido, así sea abstracto, sería a posteriori y por ende patológico. Y aquí se puede localizar en Kant el imperativo categórico, que va a ser una abstracción de todo tipo  de contenido.

 

Otro concepto que pone en relación a la ley es el deber, dicho concepto es fundamental en Kant respecto del imperativo; distingue las acciones que se realizan con deber y por deber; la diferencia se sitúa en algún sitio entre la legalidad y la ética. Con deber sería en relación a la ley y por tanto a la ética, y por deber sería en relación a la moral. Por lo tanto la ética es un más allá de la ley de lo legal y lo ilegal. Siempre se presenta como un excedente. Entonces, lo legal y lo ético son dos aspectos diferentes. Si actuamos por el contenido, nuestras acciones son patológicas y si actuamos por la forma, nuestras acciones son éticas.

 

Otro término que utiliza Lacan en el seminario es el término manque, que Germán García en Diversiones psicoanalíticas define como falta y falla en la estructura, a diferencia de faute, que sería la falta misma. La primera se refiere al campo moral y la segunda a la estructura ética.

 

García se pregunta de qué dependen esos deberes. Dependen de la religión, de la espontaneidad de los pueblos, de la teoría del deber, qué se respeta en cada momento histórico. Porque a veces se respeta a la madre, otras se respeta al tirano, otras se respeta a la democracia. Entonces dice que lo que hay que buscar son las invariables dentro de las variables, hay que buscar lo que no cambia. Así, la moral no es más que las costumbres dentro de un pueblo, pero la ética es la que da cuenta de la estructura de la moral. Porque cuando la moral funciona, todo anda bien y nadie formula una pregunta sobre la ética, la pregunta sobre la ética surge cuando falla la moral.

 

El universo de la culpa, dice García, es el universo de la falla como la manque en el campo de la moral; “En este seminario Lacan quiere volver a la gente sensible al tema de la falta humana en toda su grandeza trágica y toda su absurdidad”, y agrega en Diversiones…:  “San Agustín dice que se peca con el pensamiento. Hablamos de la paradoja freudiana de que el santo, el que no hace nada  de nada es el más culpable de todos. Hay una relación ente culpa e inocencia, como diría Freud, si uno siente culpa de matar no mata, si mata es que no siente culpa. La paradoja está en que los que  cometen los delitos no acatan la ley y no tienen culpa, y los que fantasean hacerlo la acatan y son culpables”. En esta dirección García plantea cómo algo dicho por otro puede afectar al sujeto, como en el caso del “Hombre de las ratas” y los dichos del padre: “Serás un gran hombre o un gran criminal”. Frases como esta son las marcas que cuentan para el sujeto en la experiencia de un análisis.

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