7° clase

"La función del padre en el análisis": Clase a cargo de Ornella Paciello.

Reseña acargo de Camila Musura

   El viernes 17 de junio nos volvimos a encontrar en APSaT para una nueva clase del Seminario anual: Lazos sociales. Hechos de discurso. 

Ornella Paciello, en esta oportunidad, basó su clase en el capítulo VII del Seminario 17 de Lacan, la cual tituló “La función del padre en el análisis”.

Relata que eligió resaltar, en particular, los últimos dos apartados del capítulo, para trabajar sobre algunas referencias de Lacan en una lectura intertextual. 

En el apartado 3 del Seminario 17 Lacan dirá que hay algo situado ahí desde el principio: el mito. Para poder pensar sobre este concepto, Paciello tomará la referencia que sugiere Lacan, Levi Strauss en su texto Antropología y estructura,  particularmente en el capítulo 11: La estructura de los mitos. La enseñante remarcará que Lacan toma los aportes de Levi Strauss, para así poder hablar del mito como estructura.

Luego de una exhaustiva lectura, Paciello resaltará algunas claves sobre esta referencia: el mito está en el lenguaje, por eso está en el discurso; y al mismo tiempo está más allá del lenguaje. Levi Strauss propondrá que no existe para una historia o narración mítica una única versión verdadera, sino que por el contrario el mito será la conjunción de cada una de las versiones existentes y difundidas, siendo parte de la misma historia que se intenta narrar. Un ejemplo propuesto en el texto es el mito del Edipo, donde se incluye la versión de Sigmund Freud sobre este mismo. En definitiva, no hay una sola verdadera versión del mismo, sino que se compondrá del conjunto de sus variantes, y el análisis estructural deberá considerarlas a todas por igual.

Retomando el Seminario 17, Paciello nos trae a Lacan hablando del mito: “¨[...] todo lo que puede decirse de mito es esto, que la verdad se muestra en una alternancia de cosas estrictamente opuestas que hay que hacer girar una alrededor de otra” (Pág. 117) 

Entonces, Lacan se preguntará por qué se privilegia el mito de Edipo en análisis -Paciello nos remarcará que ya no lo llama complejo, sino mito-. 

Es aquí donde la enseñante tomará otro texto lacaniano, anterior a este seminario: El mito individual del neurótico, para buscar dar respuesta al por qué se privilegia a Edipo y por qué lo toma como mito. Tomará los primeros dos apartados, usando el ejemplo del caso freudiano “El hombre de las ratas”. Señalará algunas claves clínicas en este texto, a partir del ejemplo mencionado. 

“Lo que existe en el seno de la experiencia analítica es un mito. El mito es lo que da una fórmula discursiva a algo de lo que no puede ser transmitido a la definición de la verdad, la palabra no puede captarse a sí mismo ni captar el movimiento de acceso a la verdad…” (Pág. 16) Señalará que esta verdad, este decir a medias, sólo puede expresarse de un modo mítico y hablará del mito edípico como el corazón de la experiencia analítica. 

“Es lo que nos permite captar que la teoría analítica está íntegramente sostenida por el conflicto fundamental, que por intermedio de la rivalidad con el padre liga al sujeto con su valor simbólico esencial. Si nos fiamos de la definición de mito como cierta representación objetivada de una epopeya o de una gran gesta que expresa de manera imaginaria las relaciones fundamentales características de cierto modo de ser humano, en una época determinada, si lo comprendemos como una manifestación social, latente o patente, virtual o realizada, plena o vaciada de su sentido, de ese modo de ser, entonces es seguro que podemos reencontrar su función en la vivencia misma de un neurótico ” (Pág.18). Al referirse al ejemplo del hombre de las ratas señalará que el título Lacan lo toma del relato de suplicio, y que esa primera audición del relato provocará en el sujeto un estado de horror, pero que no desencadena su neurosis, sino que actualiza sus temas y suscita la angustia.    Se referirá a una constelación original, que forma parte de su prehistoria, y que tiene que ver con sus relaciones familiares fundamentales, que estructuraron la unión de sus padres. Resalta la deuda también como elemento constitutivo del caso. Así se presenta la constelación familiar del sujeto, su relato surge pieza por pieza en el análisis; hará falta la intuición de Freud para entender que ahí hay elementos esenciales del desencadenamiento de la neurosis obsesiva. Esto será remarcado por la enseñante como de suma importancia, el poder pensar este armado pieza por pieza en el análisis como clave clínica. 

Lacan hablará del mito como un guión fantasmático, un pequeño drama, manifestación de lo que denominó “el mito individual del neurótico”: relación inaugural entre el padre, la madre y el personaje. Las formaciones míticas podrán aparecer bajo la forma de fantasma o en los sueños. 

A partir de allí, volverá al Seminario 17, a la pregunta sobre por qué se privilegia este mito.

En la página 118, Lacan introduce el deseo de la madre, diciendo: 

“El papel de la madre es el deseo de la madre, eso es capital. El deseo de la madre no es algo que pueda soportarse tal cual, que pueda soportarse indiferente. Siempre produce estragos. Es estar dentro de la boca de un cocodrilo, eso es la madre. No se sabe qué mosca puede llegar a picarle de repente y va y cierra la boca. Eso es el deseo de la madre. Entonces, traté de explicarles que había algo tranquilizador. Les digo cosas simples, improviso, debo decirlo. Hay un palo, de piedra, por supuesto, que está ahí, en potencia, en la boca y eso la contiene, la traba. Es lo que se llama el falo. Es el palo que te protege si, de repente, eso se cierra”. (Pág. 118)

Lacan aclara en este punto que de la única manera en la que habló del complejo de Edipo fue como metáfora paterna. Paciello señala esta diferencia entre Freud y Lacan, donde Freud se empeña en decir que lo desplegado Tótem y tabú fue real, basándose en los aportes evolucionistas de Darwin, y Lacan se muestra en desacuerdo con esta idea. 

Al leer Tótem y tabú Paciello señala que hay algo que considera fundamental, en relación a lo que está desde el inicio, y es que Freud lo considera el complejo nuclear de las neurosis. Habrá un punto fundamental de esta clase, donde se referirá a la diferencia entre Tótem y tabú y Edipo, remarcando que en Tótem y tabú hay prohibición, muerto el padre se prohíbe el acceso a la madre, mientras que en el mito de Edipo sucede al revés, la muerte del padre permite el acceso al goce de la madre. Ahí encontraremos algunos opuestos, que hay que hacer girar unos con otros. 

Hacia el final de la clase Paciello nos traerá otra valiosa referencia, el curso de Jacques-Alain Miller, Un esfuerzo de poesía, el apartado “El trauma del goce”:

“El complejo de Edipo, que en la metáfora paterna sigue trayendo a cuento a los personajes de la pareja parental, cede su lugar a la formalización que despeja la significación del complejo de Edipo como exclusión de lo infinito del goce. Tal es la vía por la cual Lacan inauguró el cuestionamiento del complejo de Edipo, que él, tras haberlo formalizado, redujo a un mito. De ese modo, puso en serie los mitos freudianos, el Edipo, Tótem y tabú y Moisés y la religión monoteísta. Lacan dijo qué valor tenía para él tratarlos como mitos, era tratarlos como contenidos manifiestos, como sueños de Freud, o sea como algo a interpretar. En su seminario El reverso del Psicoanálisis, Lacan examina la serie de mitos con los cuales Freud intenta circunscribir algo que le importa, aquello que, desde su propia perspectiva, funciona mal en el goce” (Pág. 257) Entonces presentará a ambos mitos, Edipo y Totem y tabú, como inversos entre sí, dado que el asesinato del padre en el primero permite el acceso al goce de la madre, y en el segundo lo prohíbe para siempre. 

Es esta tensión, la puntuación de esta diferencia entre ambos mitos, el tomarlos como sueños de Freud y proponerse interpretarlos, lo que Paciello nos compartirá como aprendizaje y nueva clave de lectura dentro de este valioso recorrido.