Clase 4

"La metapsicología freudiana”
  Ornella Paciello
14 de abril de 2021

4° clase Ornella Paciello.jpeg

Reseña de Pamela Morelli

El viernes 7 de mayo tuvo lugar la cuarta clase del seminario anual de Apsat. La misma estuvo a cargo de Ornella Paciello, quien inició su recorrido con la siguiente cita de Jacques Lacan, del Seminario VII: “Si captamos tan minuciosamente este año la evolución de la metapsicología freudiana, es porque podemos encontrar en ella la huella de una elaboración que refleja un pensamiento ético. Si siempre volvemos a Freud es porque él partió de una intuición inicial, central que es del orden ético, creo esencial valorizarla para comprender nuestra experiencia, para animarla, para no extraviarnos en ella, para no dejar que se degrade.” Utilizando estas palabras como direccionadoras, es que se plantea Paciello la pregunta en relación al término “Metapsicología”.

 

Tomando una definición de Paul Laurent Assoun, en El vocabulario de Freud, hallamos al respecto del término: “Neologismo forjado por Freud en 1895 para designar el modo de pensamiento o de concepción que toma en cuenta los procesos inconscientes, o sea la psicología de al lado, o del más allá de los conscientes, meta, que presenta los procesos psíquicos según sus relaciones dinámicas en términos de fuerzas, tópicas como conjuntos de sistemas y económicas en términos de cantidades. Esta superestructura del psicoanálisis contiene sus hipótesis teóricas ...la metapsicología es un work in progress, es decir, que la teoría se adapta sin cesar al devenir de la clínica pasando progresivamente del plano descriptivo (fenomenológico) al propiamente explicativo, el único que tiene derecho a la expresión metapsicológico.”

Las sugerencias bibliográficas señaladas durante la clase para abordar este tema fueron, indefectiblemente, la serie de escritos metapsicológicos de Sigmund Freud. A saber: "Formulaciones sobre los dos principios del acaecer psíquico" de 1911, "Introducción del narcisismo" de 1914, "Pulsiones y destinos de pulsión" de 1915, "Más allá del principio del placer" de 1920, "El yo y el ello" de 1923, destacando especialmente al "Proyecto de una psicología para neurólogos", editado en 1950, pero bosquejado por el autor en 1895. Refiere Paciello que en el Seminario VII, Lacan dedica una clase completa a este último, dándole singular importancia y resaltando el valor de dicha obra.

Se establece que el texto "Más allá del principio del placer" inaugura la fase final de las concepciones de Freud 1920 respecto a este tema. En el primer capítulo habla sobre la exposición metapsicológica indicando su punto de vista económico en cuanto a lo libidinal, además de los aspectos tópicos y dinámicos. La más completa manera de concebirla hasta ese momento, otorgándole el nombre de exposición metapsicológica.

Destaca sobre el principio de placer - principio de realidad que la postulación de uno de los principios es que el principio de placer eleva el principio de realidad y el de realidad a su vez, brinda aseguramiento al principio de realidad a través del rodeo, postergando con esta acción, el placer inmediato. También realiza un breve repaso sobre el juego en el niño, el Fort Da, momento en el que se repite en el juego la experiencia penosa de la partida de la madre, quedando de este modo la repetición conectada a una ganancia de placer de otra índole, pero directa. Otra experiencia que se relata en este sentido son los sueños de neurosis traumática , que no obedecen a los sueños como cumplimiento de deseo. Dice Paciello que en el trabajo del psicoanálisis las metas han variado a los largo de su historia: desde las resistencias a la compulsión de repetición que hace revivenciar algo que provoca displacer, pero sabemos que esta clase de displacer no contradice al principio de placer, ya que lo que es displacer para un sistema es al mismo tiempo satisfacción para  el otro. De este modo en la vida anímica existe una compulsión a la repetición que revive experiencias pasadas que no conllevan ninguna posibilidad de placer, ni siquiera de las mociones pulsionales reprimidas, es así que en vista de estas observaciones se instaura un más allá del principio del placer. Quedando como ejemplos paradigmáticos los sueños de enfermos de neurosis traumáticas y la impulsión del juego en el niño.

En uno de los cursos de Jacques Alain Miller, El partenaire síntoma, se encuentra un capítulo en referencia a la estructura del más allá. Ubicando lo siguiente: El principio de placer, gobernando a través de lo simbólico el placer-realidad, tiene valor de defensa con respecto a lo real. Esto es lo que nos muestra la estructura profunda de La ética del psicoanálisis. Se realiza un desplazamiento freudiano que desaloja lo simbólico del más allá del principio de placer. Dicho desplazamiento de lo simbólico hacia el lado libidinal deja al goce como un motor inmóvil. Esta arquitectura permite a Lacan encarnar el goce como la Cosa, es decir, como una sustancia invariable con respecto a las sombras que pasan por la cadena significante y que son las sombras del placer, de la satisfacción que fue experimentada por primera vez. Tenemos, entonces, un término inmóvil que no responde a la dicotomía del placer-displacer. El lugar de das Ding, el goce parece como provisto de un lugar que tiene una identidad, fuera de lo simbólico, una vacuola. Existiendo una serie de términos que pueden venir a ese lugar, pero que deben tener al menos tres características: El carácter de absoluto, más allá del juego del lenguaje, todo o nada. Deben ser términos con los que el sujeto mantenga cierta distancia y por último, términos que vuelvan siempre al mismo lugar.

En relación a esto, Paciello refiere que todo el  Seminario VII de Lacan contiene una serie de términos hechos con rasgos de das Ding: De absoluto, de distancia y de constancia del lugar. Miller enumera, entre otros - la madre, la ciencia, la ley moral, etc. -

Finalmente, se cierra la clase estableciendo das Ding, como el primer exterior, aquello sobre lo que se organiza todo el andar del sujeto, para ubicarse en ese mundo de anhelos y de espera. Das Ding como el punto inicial lógica y cronológicamente de la organización del mundo en el psiquismo. Se presenta como un término extranjero. Debe ser identificado con la tendencia a volver a encontrar, fundante de la orientación del sujeto hacia el objeto. El principio de placer gobierna esta búsqueda y le impone sus rodeos, conservando la distancia en relación al fin. El objeto está perdido por naturaleza, entonces, como mucho, se lo puede encontrar como nostalgia.

A partir de todo lo expuesto, la clase se abrió al intercambio entre los asistentes.