Clase 16

"Reformulaciones de la ética II" 
Félix Chiaramonte y María Verónica Rios

 19 de noviembre de 2021

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Reseña de Félix Chiaramonte

Los planteos que hizo Chiaramonte consistieron en lo siguiente:

Haciendo eje en el texto Diversiones psicoanalíticas de Germán García, retomó las lecturas del seminario La ética del psicoanálisis de Jacques Lacan.

Por un lado, la introducción de un discurso como instalación en una ciudad, lo cual implica una relación conflictiva con la misma y no de aceptación de los discursos amo.

Por otra parte, un cuestionamiento a las metas morales posfreudianas de un psicoanálisis en función de los bienes, y con ello un planteo acerca de la impostura o de la estafa que implica intentar hacerse garantes del ensueño burgués.

Chiaramonte afirma que en este seminario Lacan dice que se propuso “una perspectiva similar a la del juicio final, es decir, elegir como patrón de medida de la revisión de la ética a la que nos lleva el psicoanálisis, la relación de la acción con el deseo que la habita”. Hace referencia a que se apoya en la tragedia, pero también se inscribe la dimensión cómica e incluso así menciona a las formaciones del inconciente. E incluso habla de lo trágicómico, que también aparece en toda dimensión humana.

Y si bien se replantea una cuestión que ha sido muy citada, como lo es la pregunta: “¿Ha usted actuado de conformidad con el deseo que lo habita?”, hace un desarrollo que implica el lugar del hombre común, el destino del héroe, y en relación a “ceder en su deseo”, esclarece la dimensión de traición que es en donde alguien renuncia a su propia perspectiva en función de algún bien.

Tomando en cuenta lo que dice Colette Soler acerca de si esto equivaldrá a llevarnos a una religión del deseo, la respuesta iría del lado de lo que rescata Germán García cuando plantea que el malentendido, algo central en el psicoanálisis, se produce porque en el código se introduce el objeto a. Y es desde ahí que puede decirse que el malentendido genera, en cambio, el bien decir. No se trata del bien del día ya que como asegura en "Televisión", Jacques Lacan, “el Biendecir no dice dónde está el Bien”.

Hay finalmente una extracción respecto del Seminario 19, en donde se habla del saber del psicoanalista, que plantea que la verdad solo puede semi decirse, y que es de gran importancia ética señalar la relación que tiene un psicoanalista con lo que sabe.

Como conclusión plantea lo siguiente: tengamos en cuenta que lo que se juega no es la relación del analista con el analizante, sino la relación con el psicoanálisis. Y por ello ubiquemos nuestra lectura y práctica clínica del lugar analítico en la ciudad, las instituciones y entre analistas, más allá de las identificaciones y pasiones de grupo.

 

En la segunda parte de la clase Verónica Ríos hizo su exposición en base a tres puntos y una conclusión, tomando como referencia bibliográfica los textos de Freud: "Más allá del principio del placer" y "El malestar en la cultura", así como también los de Jacques Lacan en su Seminario 20 titulado Aún , y de Colette Soler La maldición sobre el sexo.

El planteo acerca del seminario Aún , se dirige a la “gran masa de analistas” sobre ese algo más que tiene para decir sobre la ética del psicoanálisis: es ni más ni menos que el “no querer saber nada de eso”. Es una clave para el fin de análisis, en tanto implique ubicar el rechazo al saber en cada uno.

El segundo punto es un comentario sobre un párrafo de la página 11 del Seminario Aún , que se titula "¿Qué es el goce ?".

El ejemplo del caso Dora, de Freud, le sirve a Rios para explicar que el sujeto no renuncia a la satisfacción, ya que más allá del síntoma aparece además el recrudecimiento sintomático, la extraña satisfacción de la pulsión de muerte.

La repetición, en la histeria y en la obsesión con sus fantasmas respectivos, conlleva una actualización de la renuncia. Esa renuncia está ubicada por Lacan en el Freud de "El malestar en la cultura", con el imperativo de goce que emerge en la voracidad del superyo. Allí está la paradoja freudiana: cada nueva renuncia aumenta la severidad del superyo.

En el tercer punto se trata del amor y del goce o los goces. La tesis del Seminario 20 de Lacan “establece una relación entre dos sujetos, no entre dos cuerpos, sino entre dos sujetos hablantes, entre dos inconscientes, así lo esclarece Colette Soler”. Allí “…concluye que así hay dos partenaires, el del goce y el del amor, que se enmascaran el uno al otro, pero que entre los dos hay una línea de fractura irreductible“.

Finaliza Rios con otra cita de Soler: “(…) Considero que la ética analítica no puede más que estar en antipatía de discurso, la antipatía de discurso no es antipatía personal, con todas las éticas de lo mismo. La ética del psicoanálisis es una ética de la diferencia. ¿Cómo va a simpatizar con la ética de la mismidad? El bien decir se efectúa en el ‘uno por uno’ en cada cura, pero sin lugar a dudas su meta para circunscribir su diferencia con respecto al discurso establecido.” Queda como corolario que el deseo del analista es un deseo de la “diferencia absoluta”, es decir, un deseo que no encubre la diferencia.

 

En esta reseña queremos reconocer el deseo de aquellos/as que han continuado hasta la última clase, y que además han soportado estoicamente la demora de esta última entrega. Como decía Germán García, dicen que cuando la causa es mala se habla de terquedad y que cuando la causa es buena se trata de perseverancia. Ustedes sabrán o intentarán saber, si quieren, cuál es cuál y quién es quién.

Feliz 2022, lo esperamos, lo deseamos.