Clase 13

"Acerca de Antígona" 
Myriam Leguizamón

 1 de octubre 2021

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Reseña de Pamela Morelli

La decimotercera clase del seminario anual sobre la ética del psicoanálisis tuvo lugar el primer viernes de octubre y estuvo a cargo de la Lic. Myriam Leguizamón, quien inició el encuentro con una introducción sobre la tragedia griega. 

En un primer momento, se ubica un origen religioso, remontándose al culto a Dionisio, dios pagano del vino, representante de la festividad, la danza, el teatro, los excesos y los placeres. Se realizaban rituales, en los que se sacrificaba un carnero y con su sangre se regaba la tierra para que la cosecha sea próspera. Este último ritual era conocido como “ditirambo”. En principio fue una festividad de origen rural, y luego terminó trasladándose a la ciudad por orden de Pitistrato (único dictador de Atenas), en una maniobra para simpatizar con el pueblo. 

De este modo se oficializa un rito religioso pagano y se le confiere carácter de fiesta nacional, confluyendo en este movimiento la religión y el Estado.

Para participar de las dionisias urbanas se realizaban certámenes que duraban tres días. La tragedia se consagró entonces a los mismos mitos que la epopeya. Los personajes míticos pertenecían a un pasado heroico, revestidos siempre de alguna grandeza, en escenas capaces de conmover e inspirar terror y piedad al mismo tiempo.

Leguizamón señala una diferencia fundamental entre la tragedia y la epopeya: La primera mostraba y la última relataba. La tragedia fusiona dos elementos de naturaleza diferentes: el coro y el personaje. 

Se mencionan algunas características principales de lo trágico: llevar una situación hasta su límite más extremo, hasta que el desastre no pueda evitarse. Esa situación se debe siempre al error de una persona. 

Sófocles fue quien instauró con más fuerza la tragedia del héroe solitario, obedeciendo al ideal humano del bien, destacando la bondad, el respeto y la justicia. El cual se opone a la imagen del tirano con las características opuestas. Por otro lado, los dioses no están nunca ausentes de las tragedias.

Luego de una rigurosa explicación, la enseñante introduce la tragedia de Antígona, quien sabemos que por la noche dio sepultura a su hermano Polinices, contra las terminantes órdenes de Creonte. Y es por esta desobediencia que fue sentenciada a ser enterrada viva, pero se suicida antes de que la sentencia fuera ejecutada. Dicha tragedia fue representada en Atenas treinta y dos veces sin interrupción.

Leguizamon cita a Germán García en su libro Diversiones Psicoanalíticas: “Todo el siglo XIX deliraba con Antígona. Freud logró que el interés se desplazara hacia Edipo Rey. No cambió el paradigma de los griegos pero hizo cambiar la tragedia”. Es de este modo que se arma una polémica en torno a Edipo ubicando allí la operación de Jacques Lacan al retomar a Antígona y describiéndola como una operación sutil. 

Aquí la docente se pregunta el porqué de esta operación, y comienza a responder ese interrogante a partir de un libro titulado Lacan y los filósofos. Allí se ubica una doble relación con la filosofía en el pensamiento de Lacan: el vínculo constante que mantiene con o contra la filosofía (de Platón a Descartes y de Hegel a Heidegger)  y la influencia de esta manera de pensar a partir de Freud sobre la filosofía contemporánea.

En un capítulo de dicho libro titulado "De la ética a propósito de Antígona", Phillipe Lacoue- Labarthe dice “el 25 de mayo de 1960 Lacan emprendía su lectura de Antígona, lo hacía bajo el título La ética del psicoanálisis, una enseñanza que hay que evitar considerar secundaria…por el contrario para él era esencial”. 

Para reabrir la cuestión de la ética se requería valor, no solo por la época, sino porque se necesitaba toda la indiferencia estructuralista para oponerse al humanismo indecente que seguía atribuyéndose como si nada sucediera. 

En realidad se debe a que el siglo había prohibido la ética. De ello daba testimonio la precipitación de Sartre y la carta sobre el humanismo de Heidegger También el hecho de que el marxismo fungía como moral. La vía de la ética era más que peligrosa, había que hacer una reelaboración y Lacan lo sabía muy bien. También era necesario cuestionar las consecuencias éticas generales que implicaban la relación con el inconsciente, tal como fue planteado por Freud. 

Se trataría,entonces, de volver al tiempo previo al de la ética del bien, ubicando a la tragedia como anterior. Esta es la operación de Lacan. Volver en el sentido temporal o histórico, ya que la historicidad de la ética se vincula con la del inconsciente. Durante ese retroceso de Freud a Aristóteles, Lacan encuentra a Antígona, la heroína.

Esto implica un desafío teórico inmenso. Se trata de fundar un más allá de la ética del bien. Lo que llamará, al finalizar “La ética trágica del psicoanálisis”.

Más allá del malestar que descubría Freud, el mundo del bien se reveló históricamente, como el mundo del mal radical que emblematiza en "Kant con Sade" pero también el asesinato al infinito bajo el reinado de la política de la felicidad. 

Por eso no es casual la elección de Antígona, ya que Lacan sabe que la tragedia griega desde Kant (y por consiguiente desde Sade) es la prueba decisiva de la filosofía. En la interpretación de la tragedia es donde se lleva a cabo la oportunidad de la filosofía, la posibilidad de su reaseguro, o por el contrario la esperanza de su superación, de un paso más allá, del acceso a otro pensamiento.  

Es un antes de la filosofía, es decir, antes de Platón, antes del soberano bien. Y allí, en la tragedia, radica la principal objeción a la ética del bien, pues nos muestra que el bien no podría reinar sin que aparezca un exceso. Entonces la operación que se propone Lacan es ir antes de la filosofía, ir antes de la política del bien.  

La enseñante continúa el recorrido de modo riguroso, sobre la temática propuesta, de por sí compleja, el recorte que les propongo de la clase es un modo de abordarlo en su aristas más significativas. Entendiendo el grado de dificultad y a la vez, la importancia del tema, Leguizamón cita a Lacan diciendo “Los expongo ahora a la prueba de comer conejos crudos. Recupérense. Aprendan de la boa - duerman un  poco y se les pasará-. Se darán cuenta al despertar que de todos modos digirieron algo”.